Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. Hoy os dejo con una entrevista que publiqué en la 3sesenta a Lucía e Ipa. Dos amigos que se marcaron un sueño en el horizonte y lo hicieron realidad. Tú, si te lo propones, también puedes ¿A qué esperas?
Entrevista a Diego
(Ipa) y Lucía, surfistas de la bahía de Txingudi. Por Jabi Iraizoz.
¿Cuántos años tenéis?
Veintiocho (Lucía).
Veintinueve (Ipa).
¿Cuánto tiempo
lleváis juntos?
Cinco años.
¿Hace cuanto tiempo
que empezasteis a surfear?
Lucía: hace cuatro años.
Ipa: desde que era un crío con algún paréntesis para
retomarlo con más fuerza.
¿A qué os dedicáis?
Yo soy comercial (Lucía). Y yo traductor principalmente de
francés (Ipa). Estoy dando clases ahora por lo que estoy contento pero también
trabajo en una gasolinera algunos días.
¿Qué os llevó a
emprender este viaje?
Pues cada uno tenía su sueño. Lucía el de hacer la
Panamericana entera y yo quería surfear el Pacífico, conocer los países de la
zona.
Al empezar a salir con Diego descubrí el surf y me enganché.
Nos dedicamos a ahorrar unos dos años y a hacer un proyecto común. Fueron dos
años de mucha austeridad. Si la gente quedaba para tomar unas cervezas nosotros
nos quedábamos en casa o nos llevábamos las latas a la playa.
Sacrificamos algunas cosas para luego darnos el gustazo de
viajar. Vendimos todo lo que sobraba y guardamos.
¿Teníais una ruta establecida a priori?
Si y no. Pero al final decidimos tomar como partida y
retorno Perú. Sabíamos a qué sitios queríamos ir pero tuvimos que ir cuadrando
los sitios con las marejadas que suelen recibir. Salimos a primeros de
noviembre del 2012. También hay una
dirección que es más problemática, que es de sur a norte, debido al
narcotráfico. Es la dirección que llevan los envíos de drogas, etc… algo que está presente.
Llegamos a Lima, surfeamos allí, recorrimos las montañas y
nos hicimos una escapada a Bolivia para pasar las navidades con la parte de la
familia boliviana de Lucía, ya que el padre de Lucía es de allí. De Bolivia
volamos a Costa Rica y fuimos descendiendo. Dejaríamos la exploración de la
costa peruana para el final del viaje.
En Costa Rica nos equipamos y compramos tablas de surf. Por
el camino fuimos dejando lo que nos sobraba de equipaje para viajar ligeros.
¿Cuál es la mejor ola
que os habéis encontrado?
Lucía: para mí, la ola más especial ha sido una del Pacífico
panameño. Una derecha, por lo mágico del lugar y que estábamos solo tres
personas en el agua. Un metro glassy, como dos veces Lafitenia de larga,
juguetona. Con sol y bañador.
Ipa: -Hubo una ola que la estuve estudiando tres días.
Tablas partidas por todas partes. Pros en el agua. Cubre mucho pero de repente
se levanta la ola. Es una ola del Caribe. Pero esa ola era pura motivación para
mí. Simplemente bajarla y encararla era un reto. Lo conseguí y me tiré tres
horas en el agua disfrutándola.
Panamá tiene muchas derechas buenas y solitarias.
También surfeamos Bocas del Toro. Salió el sol y Lucía pilló
una ola muy buena, con el agua azul turquesa. Estaba todo gris y el sol la
iluminó justo cuando hacía el take-off, parecía la elegida (RISAS).
Las olas más grandes de todo el viaje y las mejores las
vimos en Perú.
El surf ha sido un eje muy importante a lo largo del viaje y
los dos hemos progresado a nuestro nivel.
Quitando factores externos, analizando únicamente la ola, la
mejor ha sido Lobitos. Pero claro, estás peleándote con 30 o 40 tios que
surfean muy bien, pros en el agua, etc… entonces es una ola que
no me hace querer volver. No hay muy buena vibra.
Lucía, ¿Cómo te has
visto frente a nuevas olas con tus 4 años de surf?
Pues bien, me he quitado miedos, me lo he pasado muy bien,
pero esto del surf a veces es muy frustrante, hay que trabajar mucho. En esa
ola aluciné porque seguía y seguía, le miraba a Diego y me decía:
-¡Sigue!¡Sigue!
Ipa: - El sitio es impresionante. La ola está frente a dos
montes entre los cuales baja un rio y acaba en un laguito. Al salir de la
sesión te aclarabas allí en agua dulce, había palmeras de donde cogías cocos
para beber su agua. Era el paraíso terrenal. Los locales eran muy amables y el
día que más gente estuvimos cogiendo olas éramos diez.
¿Y Chicama?
Chicama lo agarramos fuerte. Con un metro pasado y
veinticuatro segundos de periodo. Las dos marejadas tan fuertes que golpearon
en Teahupoo las pillamos las dos en Perú. Una en Chicama y la otra en Lobitos.
En esta última se desfasó. Es una pena que en Chicama se ha montado todo un
negocio con las lanchas que te devuelven al pico porque rompen con la belleza
de la ola. Se lo han cargado.
¿Y Galápagos? Poca
gente puede decir que ha surfeado allí. ¿Cómo surgió la escapada?
Pues porque Lucía es una cabezona (RISAS), estábamos en
Ecuador y desde allí era económico. Desde aquí es impensable, sale muy caro, no
baja de los 3.000 euros. Y la isla tiene
opciones económicas, con permisos puedes acampar. Y aquello si que es un
paraíso.
Pasamos allí una semana inolvidable. No nos cuadraron muy bien
las olas pero hay potencial allí. Son olas con fondo de roca volcánica.
Yo (Lucía) en Galápagos me metí en un sitio más fácil que
Diego porque era surfear entre rocas. Bueno, y ¡entre tortugas!
Me imagino que allí
habrá sido uno de los lugares donde mayor diversidad de fauna os habréis
encontrado.
Si, sobre todo allí. Hay muchísimos lobos marinos. Sobre
todo en el agua. Son muy curiosos; se te acercan, te tocan, como preguntándose
qué eres.
Medio de casualidad nos apuntamos a una salida para hacer
snorkel y casualidad luego nos dimos cuenta que habíamos estado en uno de los 5
puntos más importantes del mundo para hacer submarinismo, La Grieta del León
Dormido. Un peñón en mitad del mar con una grieta en medio y una fosa donde se
concentra mucho alimento marino. Allí aparecen animales de todas las clases.
Vimos rayas águila, tres tipos de tiburones, tiburón de
Galápagos, de punta negra y punta blanca. Decenas de ellos. Lucía le estrujó la mano al guía de la tensión.
Eran todo tiburones. El guía nos dijo que ese día había más de cien. Los más
grandes tenían un par de metros.
Una vez pasados los nervios fue una imagen que nos
transmitió mucha fuerza. Ese día cuando nos metimos en la cama le dije a Lucía:
- Creo que ha sido el día más feliz de mi vida. Me dormí con una gran sonrisa.
Allí hay muchas iguanas, que son las que le llamaron la
atención a Darwin, también tortugas, pingüinos, patiazules…
Surfeando en Pavones un día si que Lucía vio algo y Jimi, un
colega que conocimos allí nos dijo que era un tiburón gato rondando.
¿Cómo es viajar en
pareja?
Ipa-Viajar en pareja es fácil, lo más complicado es preparar
el viaje.
Lucía: -Si, tuvimos más discusiones antes de salir que en
ruta.
Ipa:-Casi casi mandamos a la porra el proyecto. Yo lo
reconozco, soy un poco pasota y Lucía es todo lo contrario, muy organizada. Hay
veces que es mejor ser como yo y otras veces que es mejor ser como ella.
¿Qué sucede cuando
empieza el viaje? ¿Porqué mejora todo?
Pues porque todo empieza a fluir, empiezas a disfrutar, a
apoyarnos el uno en el otro. Ya no estás en casa, no estás en tu confort
habitual, en tu burbuja protectora.
Lucía tiró de mi al principio al llegar a Perú que el ritmo
para moverte es mucho más rápido, cuando yo estaba un poco bloqueado. Hay que
espabilar.
Si, el gesto de tirarle de la mochila y decirle:-Diego, ven.
Yo me adapto más rápido a los cambios.
Pero prácticamente no hemos discutido en los siete meses y
medio que ha durado el viaje. Nos hemos conocido mejor. Hay muchos momentos
para hablar, muchos estímulos externos y situaciones distintas.
También se conoce a mucha gente aunque no viajes solo.
Cuando llegas a un hostal quieres separarte un rato del otro y conocer a gente.
Cada uno se iba un rato a su aire y luego nos contábamos que habíamos visto,
aunque fuera en el mismo hostal. Tienes que pasar mucho tiempo juntos así que
un rato separados es sano. Y sobre todo hay que echarle humor a las situaciones
difíciles.
¿Os habríais quedado a vivir en algún lugar de
los que visteis?
Si. En Panamá. Es un sitio que te atrapa mucho. Y todavía lo
tenemos en mente. Además se está desarrollando mucho igual que Ecuador.
Funciona con el dólar. No vas a ahorrar
o ganar mucho pero te lo puedes montar bien allí.
¿Qué os ha aportado
este viaje como personas?
Ipa:-Yo he aprendido a viajar, en gran parte gracias a
Lucía. El paso es de turista a viajero, cuidando mucho el presupuesto diario. Y
nos ha llegado bien, incluso con el equipo de surf nuevo, guardando un
colchoncito para la vuelta.
¿Y ahora qué? ¿Cómo
ha sido la vuelta?
Pues fue dura porque volvimos un viernes y el lunes
estábamos currando. Pero no nos quejamos ya que tenemos trabajo viendo como
está la economía. A mí más que dura se me ha hecho rara la vuelta. Es como un
sueño que he vivido y que ahora está ahí y que a muy poca gente le interesa. Por
otra parte tenemos que dar las gracias a nuestras familias, que han sido un
apoyo muy importante para la realización de este viaje antes, durante el mismo
y a nuestro regreso.
¿Qué le diríais a la
gente que no ha viajado mucho?
Que sean valientes, que renuncien a ciertas cosas si pueden,
y superar barreras mentales que nos ponemos. Viajar es la mejor escuela. Con
muy poco puedes hacer mucho.
¿Os gustaría enviar
un mensaje a los lectores?
Que se animen a cumplir sus sueños. Que no hay límites y que
se vive una vez. Que es la mejor inversión.