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divendres, de maig 15, 2015

1.302 Marruecos 3/3 a.









Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

Como os dije, en la lonja de Imsouane encontré tiburones. Todos eran tiburones azules o tintoreras.

Había una lona tapando a varios ejemplares de entorno a los dos metros y medio, quizás algo más. Desafortunadamente allí, como en el Cantábrico (leer tiburones del Cantábrico http://kukurustan.blogspot.com.es/2014/07/1278-kantauriko-marrazoak-tiburones-del.html) también había un gran montón de crías que no habían alcanzado su madurez sexual. Una especie que estamos llevando al colapso.

Además de los tiburones encontré un gran ejemplar de Pez Espada o Xiphias gladius. Por el tamaño de los pies podéis deducir el tamaño de los animales (yo calzo un 42'5). No me extraña que hace no tantos años, surgieran leyendas de seres mitológicos marinos. Y solo conocemos un pequeñísimo porcentaje de lo que hay en el allí abajo. Algo que me provoca una enorme curiosidad. La realidad supera la ficción.

Ondo ibili kukureaders!

dimecres, de juliol 23, 2014

1.278 Kantauriko marrazoak. Tiburones del Cantábrico. Sharks of the Cantabric Sea.




Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. 


La curiosidad como surfista, pescador ocasional y amante de la naturaleza me llevó a investigar.

Para mí era evidente la presencia de tiburones en algunos países que he visitado. Sin embargo me pregunté ¿hay tiburones en nuestra costa? La respuesta es si y muchos.

Hace más de cuarenta años mi padre se encontró con un marrajo de buen tamaño en las calas bajo el faro de Hondarribia. En una segunda ocasión con un angelote.

Pero ¿qué presencia hay de escualos en 2014?

La presencia de los tiburones en los medios no pasa de ser anecdótica. Como por ejemplo la visita del inofensivo tiburón peregrino o de algún marrajo extraviado.

Me preguntaba si tan esquilmado estaba nuestro querido Cantábrico que ya apenas había rastro de los tiburones que antes paseaban por nuestras orillas. Y así empezó esta investigación personal.

Conseguí el contacto del patrón de un barco especializado en la pesca del Tiburón Azul, la Tintorera.

Me cogió el teléfono y resultó que estaban a punto de zarpar. Tras unas preguntas sobre quién era yo y cómo había conseguido su contacto accedió a que acudiera a recibirles a su regreso con la carga a puerto.



Seguí al barco por GPS en su travesía. No lejos de la costa landesa, faenaba por la zona de Arcachon. Subía y bajaba periódicamente. Por lo que me contó esta pesca se lleva a cabo durante ocho meses al año con líneas de 1.500 anzuelos como el de la fotografía.

Anzuelo utilizado para la pesca del Tiburón Azul

Una noche, observando la pantalla de mi móvil me sobresalté al ver que el pequeño barco regresaba a puerto a buen ritmo. Cogí el teléfono y el patrón me contestó. La pesca había sido buena y tras tres días de faena descargarían en las próximas horas.


Apresuradamente, ya entrada la medianoche cogí la cámara y mi cuaderno y tracé la sinuosa carretera de la costa tras un bocado rápido y un trago de cafeína.

Permanecí charlando con el patrón en el muelle entre advertencias, pitillos y algunos problemas y gritos característicos de la descarga a una tripulación cansada que había de vaciar su preciada carga.


Mis cálculos mentales tiraban obviamente a la baja. Ante mis ojos incrédulos descargaban catorce toneladas de tiburón azul capturado a la vuelta de la esquina en los tres últimos días. Unos ochocientos tiburones. Es precisamente el principio del verano la época más propicia para su abundancia en estas aguas, cuando persigue a la sardina.

La Tintorera tiene un intenso color azul en su parte superior y es blanco en la parte inferior. Con un morro alargado tiene una película de una especie de tinta, similar a la del calamar de color negro recubre su cuerpo. 



   






El destino de los mismos se reparte de la siguiente manera. Las aletas van a Japón para sopas y  cosméticos y la carne (de baja calidad) para ser servidas en hospitales en el sur, en Andalucía.

En el momento estaba desconcertado por la falta de sueño y tanta información. Personalmente me produjo tristeza ver tantos de aquellos hermosos depredadores apilados en cajas, prácticamente aplastados por otras cajas que se apilaban encima, con sus largas y estilizadas colas sobresaliendo por los bordes.


Quiero dejar claro que estos hombres no estaban descargando clandestinamente. Cumplen la ley y severas inspecciones.

La mejor alianza que imagino sería entre biólogos y estos hombres de La Mar que la conocen bien, los pescadores, para preservar el equilibrio de los Océanos. Pero esa iniciativa debe partir de los hombres y mujeres de Estado, que han de abrir sus conciencias a la protección de la Naturaleza urgentemente con medidas que se ajusten a la implacable realidad de la extinción.

Este artículo no es una caza de brujas contra esos pescadores. Por otra parte, contrastando los tamaños que vi (solamente había dos tiburones de poco más de dos metros) con la información de La Guía de Campo de los Tiburones del Mundo de Leonard Compagno, Marc Dando y Sarah Fowler publicada en 2005, deduzco que los tamaños que se están capturando (actualmente legales) no permiten llegar a la madurez sexual al tiburón azul.


Según esta prestigiosa guía los machos maduran al alcanzar entre los 182 y los 281 cm, mientras que las hembras lo hacen entre los 183 y 221. La mayoría de los tiburones que vi en aquella descarga no llegaban a ese tamaño.


No es difícil deducir que no es una pesca sostenible para el Tiburón Azul o Tintorera (Caila o Kaela en otros lugares), el tiburón más pescado del mundo.

Si es cierto lo que afirman numerosos biólogos marinos de distintos puntos del planeta, que los tiburones son una pieza vital en el equilibrio marino, estamos desequilibrando gravemente el Océano mucho antes de conocerlo.

Los tiburones conservan las aguas limpias de cuerpos en descomposición, debido a su selección de animales débiles mantienen ágiles a las poblaciones de peces llegando su papel en la cadena a afectar a las plantas marinas.

La mayoría de la población desconoce que haya tantos tiburones rondando nuestras aguas y vamos ahora a tratar el factor miedo.

El patrón del barco que pesca tiburones afirma que a tan solo 5 o 6 millas de nuestra costa se pesca también fácilmente la tintorera.

El treinta de mayo de 2014, un barco pesquero de costa, el Totaio recogió en sus redes un marrajo de 120 kg a media milla de la costa a la altura de Lekeitio. Muerto lo devolvieron al mar ya que su pesca está prohibida. En las fotos se muestra el aspecto fiero y terrible de las películas asegurando que se vea bien de sangre y mandíbulas abiertas.


Curiosamente, unas pocas semanas más tarde encuentro a la venta unas grandes rodajas de Marrajo en la pescadería de Eroski. Extraña contradicción. Prohibido pescarlo pero ¿aprobada su venta? Pescado en otro lugar donde está permitido y vendido en un lugar donde está prohibido pescarlo.

Marrajo a la venta en pescaderías Eroski


Supuestamente el uno de junio un grupo de marrajos fue visto desde la costa de Lekeitio. Existe una fotografía pero no he podido llegar a la fuente por lo que está sin verificar. Si hay testigos directos por favor pónganse en contacto con este blog para contarnos su avistamiento.

Avistamiento de supuestos marrajos desde la costa de Lekeitio sin confirmar. 

El ocho de junio encuentro en un simple paseo en Las Landas numerosos monederos de sirena o huevos de tiburón, estos pertenecientes a especies mucho más pequeñas que la Tintorera, como la Pintarroja, un precioso tiburón. También encuentro uno de raya.

Monederos de sirena o huevos de tiburón y raya

















El veinticuatro de junio se publica en Surf Europe Mag la noticia de que un tiburón azul ha aparecido en la laguna atrapado por la marea baja. Es ayudado por un pescador a regresar al mar.

noticia sin confirmar

Hace dos años, un hombre al que he entrevistado de 38 años llamado Aritz tuvo un encuentro con un marrajo mientras practicaba pesca submarina cerca de Mutriku. Había realizado una espera a unos catorce metros; cuando se disponía a subir apareció el escualo de unos dos metros y medio.

Este pescador experimentado regresó a la superficie y el tiburón no mostró ningún interés en él. Se llevó un buen susto, tanto que llevaba el fusil en una mano y el puñal en la otra, olvidando que llevaba sus sangrantes capturas en la bolsa a su espalda. Me cuenta que sin duda las habría soltado de haber recordado que las tenía. Pero no pasó absolutamente nada a pesar de tener que nadar hasta su lancha a varios cientos de metros de allí.

Casi el 50% de la población mundial vive en la costa. Se dan entre 4 y 7 víctimas mortales de media por ataques de tiburón al año entre una población de más 7.000.000.000 de personas. Una muerte terrible pero ciertamente escasa.

Al año se producen aproximadamente 1.200.000 muertes por accidentes de tráfico y seguimos subiéndonos al coche sin pensarlo.

La conclusión es que los tiburones ignoran a la raza humana, o es más, posiblemente la rehuya. No representan un peligro real.

Al tiburón le pasa algo parecido que al lobo en tierra. Se le atribuyen malignos poderes, se les trata de alimañas a eliminar, a menudo asignándoles valores humanos como la venganza o el odio. Muchas películas nos hacen verlo así distorsionando su comportamiento y creándonos fobias que en realidad no tiene una base sólida. Como al lobo, hay que protegerlo y recuperarlo.

Su papel en la naturaleza es otro. Es parte de nuestro patrimonio natural y debemos preservarlo.

Estamos acabando con estos magníficos animales mucho antes de saber siquiera que siempre han estado aquí.

Debemos evitar el colapso de las especies.


Quizás el miedo que nos produce el tiburón se convierta en fascinación en un futuro no muy lejano, con la esperanza de que sea antes de que desaparezcan.

 Ondo ibili kukureaders.






dijous, de juliol 17, 2014

divendres, de juny 13, 2014

1.269 Holy S***! Sidney. White Pointer. Go Pro. Fake? Real?



Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. El vídeo de hoy muestra a un tiburón blanco en Sidney con cara de decir: - a este tio ¿que le pasa? ¿porqué está tan preocupado?

No se si el vídeo será real o falso, pero es realmente curioso. Qué opináis?

Ondo ibili kukureaders!

dijous, de maig 22, 2014

dimecres, d’abril 16, 2014

1.258 Seal Island



Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

Hoy no es otro sino mi hermano el protagonista de esta entrada con un vídeo que me ha enviado mi hermano desde Sudáfrica. Lo cierto es que me encantaría estar allí con él pero tendrá que ser en otra ocasión.

Es un buceador experimentado y sabe lo que se hace. Él es el que me ha enseñado muy buenas lecciones de apnea. Pero bucear a pelo en Seal Island no es moco de pavo. A buen entendedor pocas palabras bastan.

Este vídeo me ha traído, como pasa a veces con el olfato, un recuerdo directo que te transporta a sensaciones y recuerdos que viví en Australia.

Ondo ibili kukureaders!

dimecres, d’abril 09, 2014

1.255 Udaberri. Primavera. Spring.

Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

La primavera ha llegado y por lo visto debemos tener nuevos tiburoncitos en Las Landas. Seguramente se tratarán de pintarrojas, tiburones pequeños y muy bonitos.

El otro día encontré por primera vez un conjunto de tres "monederos de sirena" (¿para qué necesitarán las sirenas un monedero?) juntos, con su "leash" enredado (las madres los enrollan en alguna superficie estable como una roca, o un alga). Los futuros y futuras pintarrojas crecen en esos saquitos transparentes hasta que salen a descubrir el océano.


dilluns, d’abril 22, 2013

1.130 Lo dagoen marrazoa. El tiburón dormido. The sleeping shark.


 Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

En mi adolescencia pasé un tiempo en Estados Unidos. Allí conocí a un chico que tenía un tiburón en una pecera en su habitación. Aquél tiburón de casi un metro de largo se retorcía dentro de aquél minúsculo tanque para poder girar. Lo alimentaban con trozos de pescado descongelado en el microondas. Posiblemente había ido creciendo sin control y no sabían que hacer con él. Esto sucedía en Ohio, a unos 700 km de la mar.

Tuve oportunidad de tocar su áspera y fortísima piel, de sentir su musculatura. Cuando lo alimentaban aún mostraba síntomas de su instinto, mordía con fuerza aquellos pedazos de pescado que caían lentamente hacía la base de la pecera. Os aseguro que no volví a a meter la mano. Aquél chico además tenía una pitón de varios metros, y ratones blancos para alimentarla.

No tengo ni idea de que pasaría con aquellos animales pero cuando crecí un poco más y adquirí una mayor consciencia, pensé que aquello no estaba bien.

Reconozco que al visitar el Aquarium de Donostia la primera vez tras su reapertura me quedé allí sentado en la oscuridad, embobado durante varias horas frente a aquellos tiburones, morenas y tortugas. Me pareció un buen tanque con su tunel y pensé que allí aquellos animales estaban bien, atendidos y felices. Pero creo que estaba usando el razonamiento humano y no estaba poniéndome realmente en la piel del animal.

Tras dar la vuelta al mundo y poder observar a algunos de estos animales en su estado salvaje y natural, un día regresé al aquarium. Tenía aquél placentero recuerdo en mi memoria y me apetecía revivirlo.

Pero esta vez no lo conseguí, y unas preguntas surgieron dentro de mi cabeza: ¿Porqué defendemos que los cetáceos como delfines, belugas u orcas deben estar en libertad, (no en parques acuáticos turísticos donde sufren graves problemas de estrés, falta de espacio, etc..) y no hacemos lo mismo con los tiburones, morenas, rayas o tortugas? ¿Es que la demostrada inteligencia de los cetáceos les hace mayores merecedores de la libertad que los otros?

Observé el tanque que estimé tendría aproximadamente 25 metros de largo por unos 12 de ancho y pensé en uno de los tiburones que tenía delante. Sus movimientos eran casi los de un autómata, nadando en círculos alrededor del tanque siguiendo circuitos prácticamente idénticos. Cuando los alimentaban apenas hacían caso a la comida, pasando de largo cuando se la ofrecían. ¿Quizás están cebados para mantenerlos calmados?

Observar a vigorosos depredadores evolucionados durante miles de años, algunos de ellos grandes migradores, con el instinto completamente adormecido me resultó triste.

Creo que los museos y la ciencia hace un trabajo importantísimo para descubrir y conocer mejor cada vez ese océano del que desconocemos aún tanto, y que desgraciadamente como especie estamos destruyendo antes de llegar a conocer.

Opino que proteger, rescatar y cuidar a animales que han llegado heridos a la costa también es digno de admiración. Incluso la cría en cautividad para después repoblar especies en peligro.

Pero como en casi todo lo que toca el ser humano, hay un lado egoísta, en el que se utilizan a los animales como mero entretenimiento para las personas, al margen del sufrimiento que se les puede infligir, para disfrute personal. Haciendo que la propia naturaleza vaya contracorriente, antinatura.

Ondo ibili kukureaders. Que tengáis una feliz semana.





dijous, de novembre 08, 2012

dimarts, de juliol 03, 2012

1.014 Sharky?

Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. El pasado sábado salimos a la mar con el whale watcher que utilizan Torre Madariaga-Ámbar Cetáceos para sus observaciones. 

Tras una hora de navegación se levantó viento en contra y amenazaba tormenta. El capitán decidió enfilar rumbo de regreso hacia la costa. No habíamos visto más que algunos pájaros. Ningún delfín y mucho menos ballenas. Misterios de la Mar. Pero poco antes de entrar a puerto me encontraba en popa cuando un grupo de pasajeros se pusieron a gritar y a señalar a un punto. Miré y ví dos aletas al tiempo que tiraba una ráfaga de fotos. Y como habían surgido desaparecieron. 

Por la distancia desde la que tiré las fotos, debía de tener más de dos metros entre las dos aletas. Los expertos debaten entre la posibilidad de que sea un tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), o un pez espada  (Xiphias gladius). 

Fue realmente emocionante ver un animal tan grandioso en nuestro mar, tan cerca de la costa, aunque fuera por unos instantes. 

Ondo ibili kukureaders. 































































diumenge, de febrer 19, 2012

980 Guía de Campo de los tiburones del mundo.



Egun on, buenos días kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

Esta entrada va dedicada a los que sois amantes de la vida submarina. Y en concreto de los tiburones. Hace unas semanas, buscando un libro nuevo me topé con la "Guía de Campo de los tiburones del mundo". No lo dudé y me hice con ella.

Me sumergí en el mundo escualoide y descubrí especies tan extrañas como el Centroselachus Crepidater, he visto el amplio mapa que abarca el hábitat del Gran Tiburón Blanco, o las características de nuestro Marrajo del Norte. He leído sobre las ampollas de Lorenzini, los espiráculos o las membranas icnitantes, ojos verdes que captan el mínimo haz de luz...

Esta es una obra actualizada y fascinante, con fichas técnicas e ilustraciones de las más de 440 especies de tiburones que en ella se enumeran. Con una introducción sobre el preocupante estado de estos animales clave en la salud del océano y por lo tanto de la raza humana. Con voluntad de arrojar luz sobre nuestra profunda ignorancia de las profundidades. Nos acerca a conocer mejor a estos milenarios habitantes de todos los océanos. Os la recomiendo.


http://www.ediciones-omega.es/

Ondo segi kukureaders!

divendres, de desembre 02, 2011

946 Tiburoi txikia. El pequeño tiburón. El petit tauró. The little shark.

Gabon kukuoyentes de esta emisora imaginaria.




Zorionak a todos los Javieres en este día de celebración de su santo, patrón de Navarra y día del Euskera. Por si no lo sabíais el nombre Javier viene de Etxeberri, o Casa Nueva en Euskera. Para este día especial os dejo una historia no menos especial, que me sucedió en mis viajes. Que la disfrutéis y paséis buen fin de semana. Y no os olvidéis de poner luz a vuestro alrededor, que en estos tiempos es cuando hay que agudizar el ingenio y mostrarse más humanos que nunca. Ondo segi kukureaders!



Salí descalzo de la habitación número 13 buscando aire fresco y no podía creerme la escena que estaba sucediendo frente a mí. Aquello era un mal presagio, una transgresión del equilibrio, de leyes invisibles entre hombres y animales. Brutalidad. Cerré ambos puños con fuerza, el cuello tenso. Caminé con zancadas de león ahogando una lágrima en la garganta. Allí, en el césped, David y su maza. Este inglés emigrado a Australia y recientemente iniciado en la pesca aporreaba a un pequeño tiburón pardo, un pequeño carpet shark.



Sentí pena al ver cómo aquél ignorante machacaba a aquella preciosa criatura. Eran días de tener a los tiburones en las conversaciones diarias de aquél hostal. De sentir su presencia a flor de piel cada día al entrar al agua con la tabla. De esfuerzo de concentración y control. De conexión con la mar.



No supe, por unos segundos, si arrancarle la maza y gritarle o qué hacer. No era un mal hombre, vivía una vida resignada y apacible. De un hombre que no ha encontrado su camino y posiblemente nunca lo haría. Intentaba pescar pero no ponía un pié en el agua. Siempre desde las rocas o la playa. No comprendía. No comprendía nada.



Me acerqué rápido. El jóven escualo no tendría más de un metro de largo. Era ancho y con una perfecta e hidrodinámica piel marrón. Ya estaba inmóvil. Intenté educar. Mostré mi desaprobación. Y le hice ver que aquello no estaba bien. Me dijo que acababa de matarlo porque se resistía desde la playa. Le hice ver que estaban protegidos, de la importancia de los tiburones en el agua, de cómo mantienen las poblaciones de peces sanas y limpian los océanos. Se sintió mal. Como un niño pequeño de casi cincuenta años que se ha portado mal, no sabía donde meterse..



El animal yacía sobre el césped. Su silueta seguía intacta pese a los martillazos. Músculo y fuerza pura. Más de 40 millones de años de evolución. Estaba muy triste, era una cría.



Me arrodillé junto a ella y lentamente puse mi mano sobre su cabeza. No se si fue un acto reflejo o un último aliento, pero en ese preciso momento el tiburón hizo un último movimiento; movió repentinamente la cola y alzo ligeramente la cabeza. Noté algo muy fuerte, algo invisible pero real. Me gusta imaginar que algo de ese tiburoncillo pasó a mi interior, y que aún puede deslizarse bajo el agua cada vez que me meto en ella.



No more sharks (no más tiburones)- le repetí varias veces con voz grave. Creo que a David le quedó claro.

divendres, de maig 27, 2011

897 Tom's shark. Tomaren tiburoia. El tiburón de Tom.




Odeiaren bidaia 147. El viaje de Odei 147.

Tras una visita al taller de Precision Equip, el pequeño Ford se quedó sin batería. Mea culpa, me dejé las luces encendidas. Mientras el cargador que Tom me prestó hacía su trabajo charlabamos sentados en la vieja mesita de madera bajo la sombra del árbol frente a la tienda.

Se me ocurrió preguntarle si había visto alguna vez un tiburón (Tom es un gran narrador de historias). Se le iluminó la cara y con una mueca de pirata en su boca me dijo:

-Tengo la historia de tiburonesmás flipante que hayas escuchado nunca.

Me froté las manos y me volví a sentar en la mesa. Iba a ser buena. Prometía.

…un buen día salí a navegar con mi tabla de Windsurf en la pequeña bahía de Gracetown. Al salir había algo de viento y enfilé por la parte de Southpoint. No había nadie más en el agua y cuando decidí regresar hacia la costa el viento cesó. Era un poco tarde y pensé que me llevaría un buen rato regresar; supuse que practicamente al anochecer. Empecé a jugar con la vela para aproximarme a tierra.

Vi algo blanquecino en el fondo y pensé:

-Oh, no sabía que había arena a esta altura.

Pero de pronto se movió y me di cuenta de que era un tiburón. Pensé que tendría poco más de metro y medio a primera vista, por lo que sin preocuparme demasiado seguí a lo mío. De pronto, a unos metros de mi salió uno de sus costados y pensé que era algo más grande de lo que me había parecido; de entorno a los 2 metros. No había ni una gota de viento. Lo seguí con la mirada. Dio una vuelta y se colocó detrás de mí, siguiéndome. Yo avanzaba muy despacio.

Un pez brilló en el fondo y esa cosa se sumergió a la velocidad del rayo.

La adrenalina ya corría por mis venas. La costa demasiado lejos. Regresó. Y se colocó justo bajo mi tabla. Entonces me di cuenta de que era monstruosamente grande. Asomaba unos 50 centímetros a cada lacdo de la tabla, un 8’6; asomaba aún más por el nose y el tail. Me daba la sensación de levitar encima del agua. No avanzaba.

Me imaginaba los titulares en la prensa:

-Shaper local atacado por gran tiburón blanco.

Adiviné en el agua, a unos metros, una ráfaga de viento que iba a golpear en mi vela a los pocos segundos. Mi salvación.

-Voy a hinchar la vela, coger velocidad y salir de aquí de una vez por todas. Pensé.

Como supuse, el viento golpeó la vela, me recliné para hacer contrapeso…y tan pronto como llegó paró de golpe.

El tiburón había avanzado unos metros. Me ví con medio cuerpo sumergido en el agua. El tiburón comenzó a girar rapidamente. Entonces vi su gran ojo negro. Nos miramos.

-Si, nos conocemos. Yo se quién eres tú y yo se quién eres tú.

Pensé que lucharía, que haría todo lo posible para sobrevivir. De una forma que es físicamente imposible, no se cómo, conseguí aferrarme a la vela y volver a subirme a la tabla. Se volvió a colocar debajo de mí. Encallé en las rocas. Paso a paso caminé hasta el nose y entonces pisé tierra. Arrastré el equipo unos metros más allá, obcecado.

Intenté ver donde estaba. –Mejor me siento un poco-pensé.

Me sobrevinieron convulsiones, mi cuerpo empezó a temblar violentamente y de mi garganta brotó un gemido muy intenso.

Me repuse. Estaba en North Point y tenía que caminar hasta el otro lado de la bahía. Pensé que no se lo contaría a nadie, pero cuando llegué a la licorería y me crucé con el tendero le grité todo lo que me había pasado como si estuviera loco. Las personas que allí estaban me tranquilizaron.

Dos días más tarde un pescador entró en mi tienda para hablar de una reparación.

-Que tipo de pescador eres?-le pregunté.
-Soy un pescador de tiburones.

Le conté mi historia y me dijo que si era tan grande picaría en sus anzuelos, lo cazarían.

A los pocos días así fue. El White Pointer, el gran tiburón blanco medía 4’5 metros y pesaba una tonelada. Estuvo alrededor de Tom durante 30 minutos.

-Lo sentí por él-me dijo Tom.
-Eres el mejor narrador de historias de la historiaTom.
-Ven, te voy a enseñar un dibujo que hice el día que me pasó, del tiburón en relación a mi tabla (un 8'6). Y un viejo recorte de periódico con la foto de la captura.