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dissabte, de març 22, 2014

1.248 AXI MUNIAIN. Olatu berria. Nueva ola. New wave. Tximistarri.



















Gau on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

El 2 de febrero de 2014 no fue un día normal. El mes de los lobos (otsaila en euskera), comenzaba con una costa brutalmente arrasada por el maretón. La Mar estaba llena de objetos flotantes, troncos y diversos objetos de gran tamaño. Los puertos, espigones, comercios y viviendas cercanas al agua, mostraban una cara desencajada, arrancada, doblada y absurda.

Se sentía en la piel el lamento, la preocupación, el miedo y el respeto en la fría atmósfera de aquella jornada, el de un pueblo que conoce las marejadas y su poder.

Había observado aquella ola en varios golpes de Mar en años anteriores. Sospechaba que podría ser surfeada. Como diría el maestro Ibon Amatriain por la tarde, no podía ser otro que AXI el que lo hiciera.

Aquél día mi mujer y yo fuimos a pasear. Me eché la cámara al hombro y nos acercamos a la costa. Había aún grandes olas. Las primeras calles desde el agua estaban cortadas, los servicios municipales estaban coordinando la situación. Muchos habitantes deambulaban como en una especie de mal sueño. Uno en el que no acababan de comprender qué había sucedido durante la noche.

Nos fueron llegando noticias del Tenis destrozado, los barcos del pequeño puerto apilados encima de otros, algunos hundidos. Del espigón de Gros partido en dos y un largo etc. de destrozos a lo largo de la costa Cantábrica, como por ejemplo Lekeitio, La Salvaje o más allá el arrasado Museo del Calamar Gigante en Asturias, con ejemplares únicos recuperados por La Mar de donde salieron.

Un pálpito nos llevó a asomarnos a Igeldo por Tximistarri. Hacía tiempo que no me asomaba por allí. Al divisar aquél Mar imposible, mis pupilas se dilataron al localizar una moto de agua remolcando a un surfista. No podía imaginar aquella coincidencia.

Cogí aire y apunté con un ojo cerrado justo cuando la moto comenzaba a trazar su característica curva para (como dice Koala) jugar un rato con el demonio.

Y así pude presenciar la última de tres olas surfeadas por primera vez en Tximistarri.

Al bajar de la montaña nos cruzamos con la compañera de Axi bajando al otro lado de Igeldo. Se había lesionado en esa ola y volvían a puerto.

Poco más tarde pude hablar con él por teléfono desde el hospital debido a un doloroso problema con su costilla.

Me limito a narrar su escalofriante relato:

“La Marejada era muy potente. Parecida a la anterior. Los vientos eran más flojos pero menos favorables. Había contradicciones en los mapas.

Koala ha sido mi valiente compañero en esta ocasión, ya que Pablo debía atender una difícil situación de su local junto al Mar. Ha sido el que me ha lanzado a las olas y asistido. Las condiciones eran horribles para navegar. Estaba lleno de objetos flotantes con el agua muy sucia y esto se lo pone muy difícil al jetski. Estaba complicado. 
Hemos salido con dos motos cada uno en una por seguridad, en caso de que una no funcionara y nos dejara tirados ahí afuera. Al llegar al puerto de Donosti hemos flipado con los destrozos que allí había. Hemos dejado una moto en el puerto amarrada a un barco grande y hemos ido a encarar la ola.

He surfeado tres olas. La primera la más grande.

La superficie iba lisa pero había baches que podías ir absorbiendo. Se podían trabajar.

En la tercera ola en uno de esos baches me he caído. La ola me ha sumergido en aguas calmadas y me ha tirado hacía arriba. Después he notado un silencio absoluto y he notado que caía al vacío hacía el fondo; me ha parecido eterno.

Cuando he vuelto a caer me ha metido tal sacudida que me ha impactado mucho mentalmente; de repente me ha doblado hacia delante y eso ha hecho que me lesionara la costilla, no ha sido una larga inmersión pero si intensa como pocas, Al salir no podía ni coger aire, de pronto he notado una presión en la caja torácica muy bestia. 

Me venía encima otra gran espuma blanca con pared, me he sumergido, he pensado:

- por favor no me sumerjas por favor.

Pero otra vez caída al vacío y lo mismo: sacudida. Me había arrancado la botella de oxígeno cuando contaba con ella. Le he dado la vuelta y he pensado:

- tranquilo Axi, nada de pensamiento negativo, hacia arriba y calma. Y así ha sido. 

Koala ha venido a toda velocidad. Habíamos perdido el aro y me ha dolido muchísimo subirme a la plataforma. He perdido la tabla y todo. Luego no he podido conducir la moto de vuelta.


Esta nueva ola tiene potencial y veo posibilidades para surfearla a remada tradicional. 

Ondo ibili kukureaders!

dimecres, de febrer 05, 2014

1.235 Zarautz, etc.











Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

Estos últimos días han sido de quedarse con la boca abierta frente al escenario.

Desde que me mudé con mi familia a Donostia-San Sebastián cuando tenía diez años no recuerdo unos daños tan extendidos y tan duros a lo largo de toda la costa Norte. Nuestros, que son nuestra memoria, no recuerdan algo parecido.

La Mar está muy agresiva. Ha cobrado más que nunca el significado de ser vivo. Nos ha dado una lección en estos días en los que el recuerdo dura tan poco, reclamando su territorio, la línea de costa.

La impresión al recorrer la costa es la de si la hubiera pasado un tsunami. No quiero ni imaginarme que pasaría si así hubiera sido realmente. Como bien recuerda Luis Laria en una entrevista la línea de costa intermareal está habitada por el sesenta y cinco por ciento de la población mundial.

Ayer fui a dar una vuelta con mi amigo Julio por Zarautz y pude ver los daños ocasionados en la línea de playa y el pequeño puerto. Lo que más me impactó fue la desaparición de la duna, que excepto en donde tiene una estructura de hormigón en la base que ha quedado al descubierto, ha desaparecido.

Si bien ha bajado mucho el coeficiente de marea La Mar va a ir subiendo hoy de nuevo con un periodo alto y olas de gran potencia y altura. Ayer, en un rato de tregua vi algunos surfistas buscando tubos. Los surfistas normales estamos teniendo muy pocos días practicables en las playas habituales y los profesionales están teniendo dificultades también. Personalmente un catarro me mantuvo ayer fuera del agua, el único día que veía factible para mí.

La Mar ha vuelto a poner el puño encima de la mesa y ha golpeado con brutalidad en toda la costa cantábrica.

La estimación de presupuesto para las reparaciones en la prensa de hoy es de catorce millones de euros tan solo en Euskal-Herria. En Cantabria solicitaban la declaración de zona catastrófica.

En Asturias el museo del calamar gigante ha quedado arrasado. http://www.cepesma.org/ Devolviendo a su medio original alguno de sus irremplazables ejemplares de catorce metros.

Galicia ha sufrido en primera línea este tren de borrascas que ha provocado cinco alertas rojas en poco más de un mes.

Así pues toca aprender la lección de escuchar a la naturaleza que tan olvidada tenemos y mantenerse a salvo de esta nueva marejada que se nos echa encima en pocas horas. Surfear cuando se pueda y siempre con cabeza. No pasa nada por quedarse en tierra, no hay nada que demostrar.

Ondo ibili kukureaders.



dilluns, de febrer 03, 2014

1.234 Sagailoa. El Maretón. The Swell.

Argazkiak-fotografías: Jabi Iraizoz.