dimarts, de març 08, 2016

1.318 Marta Húercanos. Elkarrizketa, entrevista, interview.






Entrevista a Marta Huércanos.

Por Jabi Iraizoz

Encuentro en Marta la vitalidad que te da la mirada sincera de La Mar. De una

mujer fuerte con bonitos valores que tiene mucho que contar en cuanto al

recorrido de nuestro surf se refiere. Con tres décadas de surf en su mochila sus

ojos han presenciado el cambio tanto desde la competición en los años ochenta

como del free surf. De vez en cuando se sigue dejando ver buscando tubos y giros

en Gros, aunque cada vez se pierde más a menudo entre olas ocultas y La Sierra de

La Culebra para observar a los lobos con su familia.


¿Cómo llegó el surf a tu vida?

Pues un día, hace muchísimos años, me acerqué a Gros y vi gente en el agua. Vi

aquello y me dije esto lo tengo que probar.

¿Eres la primera surfista de la familia?

Si.

¿Cómo llegaste al agua? ¿Tus primeras olas?

Yo vivía en Ondarreta. Cuando había olas en el tenis siempre estábamos jugando

con el txampero, con el pirautxo cuando eramos unos niños.

Las primeras olas eran como estar en una lavadora todo el rato (RISAS). Era

siempre un juego de una manera o de otra. El día que vi las tablas sabía que aquello

me iba a encantar.

¿Cómo era la antigua ola de Gros? 

Era un pico con un rebote que se producía en los dos muros que había. Era más

pico que ahora. Cuando salía buena, la verdad es que era una ola muy buena. Sobre

todo la izquierda aunque tampoco era nada espectacular.

En cuanto a la playa prefiero la playa de ahora porque hay mucho más sitio. Si no,

tal y como han evolucionado las cosas no sé que hubiera pasado.

En un día bueno, ¿cuántas personas podría haber en el agua?

Pues no tengo ni idea. Porque antes no contábamos la gente que había. Ahora hay

tanta gente que si  la cuentas. Ibas al agua y ya sabías que ibas a estar bien. Ni te

planteabas eso. Antes se estaba muy cómodo. Estabas a las olas, no al stress del

buitreo que hay ahora.

Además de la ola ¿hay algo que eches de menos de la antigua playa?

La tranquilidad. Era otro surf. El surf ha cambiado mucho.

Ahora la playa está mucho más limpia. Muchas veces surfeábamos rodeados de

excrementos en el agua, que era horrible. Te picaba la piel. Unas cosas han

mejorado mucho y otras no.

¿Cómo era el ambiente por aquí en El Muro?

Muy bueno. Nos unía el surf.

Debió de ser una época conflictiva respecto a la política y las drogas…

Sí, claro que sí. Fueron unos tiempos de muchísimos cambios y fueron tiempos

complicados en algunos aspectos, de estos que comentas.  Las drogas estaban tan

presentes en la calle que era tan fácil acceder a ellas como comerse un chicle.

He escuchado más de una vez la teoría de que en Euskadi entraron tantas

drogas para aplacar de alguna manera el fervor político de la juventud.

Puede ser. Era un poco sospechoso que fuera tan extendido.  Nos tocó vivir esa

época que en otros aspectos, como el surf, fue maravillosa.

¿Y cómo eran la música y los conciertos?

Pues muy divertidos. Yo creo que es la mejor música, la música de los setenta, los

ochenta y noventa .Ver a Bowie, Police, Supertramp, Pink Floyd,  etc, etc, en directo

imagínate …

Aparte la clásica que también me gusta mucho. Aunque esa no se escuchaba mucho

por aquí en El Muro (RISAS).

¿Qué importancia tiene el surf en tu vida?

Es muy importante en mi vida. Es parte de ella y algo que me aporta mucho.

¿Organizas tu vida entorno al surf?

En la medida que se puede. Ya hubo una época en que fue así, el surf era lo

primero.

¿Podrías vivir lejos de La Mar?

Si, y de hecho he vivido lejos algunas veces, pero siempre poco tiempo y lo echas

muchísimo de menos. ¿Qué vas a hacer? Llevarlo lo mejor que puedes.

Gros tiene la fama de ser una playa con un localismo fuerte. En aquella época 

se ayudaba a la gente nueva o ¿tenían que ganarse el respeto hasta hacerse 

un hueco?

Me sorprende tu pregunta. Yo creo que como es una playa urbana no tiene un

localismo marcado, creo que casi siempre que estás en el agua hay gente que no

conoces, no veo yo que sea una playa con un localismo fuerte. Ya podía haber más

respeto por los locales, me gustaría mucho. ¿Antes se ayudaba a la gente nueva? No

sé, antes había sitio para todos y los que empezábamos nos quedábamos en donde

no molestábamos y donde no era peligroso hasta que aprendíamos. Ahora esto es

un desmadre y un desastre. A veces es casi imposible surfear.

¿Cuándo empezaste había gente dura en el agua u os daban la bienvenida? 

Entonces no había problemas como hay ahora, no había esta vorágine. Antes tu

objetivo para surfear era observar las condiciones climatológicas. Ahora mi

prioridad es evitar las aglomeraciones de gente en el agua. Hay X olas para todos.

En un campo de fútbol no pueden jugar tres equipos. En el agua igual.

¿Cómo ves el futuro del surf?

No sabes cuantas veces me lo pregunto. ¿A dónde vamos a llegar? ¿Vamos a poder

seguir surfeando? Esto va a más. A través de las escuelas siempre hay un goteo de

gente que se va quedando. Tengo mis fantasías sobre arrecifes artificiales que

creen  olas surfeables y que favorezcan la fauna y flora marinas.

Cuéntanos una sesión que se te haya quedado grabada en la memoria.

Hay tantas, son tantos años...buenísimas y maravillosas pero probablemente mi

surf no sea tan bueno como para tener sesiones en la memoria en que haya hecho

cosas tan buenas.

Bueno, no es lo que tengo entendido. Un día empezaste a competir. Es difícil 

encontrar un palmarés tuyo pero fuiste campeona de España y también diste 

caña a nivel europeo. 

Si fueron cuatro o cinco años campeona de España y quedé tercera de Europa. Lo

pasamos muy bien. Fue una época muy divertida. Tengo muy buenos recuerdos de

irnos por toda la costa a competir. A Somo , a Bakio, Francia, Mundaka, etc…

Nos juntábamos todos los de todas las playas del Cantábrico y de otros lugares.

Había muy buen ambiente. Nos íbamos con las tiendas de campaña, que buenos

tiempos, que suerte tengo de haber vivido todo esto.

¿Tuviste algún mentor? ¿Entrenador?

Nada, es que no existía. No había nada de esto por aquí. Era un surf al feeling total.

Yo creo que nadie entrenaba. Ni se sabía que hacer un entrenamiento fuera del

agua podía ayudar, ni te veías para corregirte, nada de nada. Creo que la primera

vez que hice esto fue hace unos 4 años, figúrate  ja ja. En las competiciones

europeas veías las grandes diferencias entre los países participantes. Otros tenían

entrenadores, se preparaban, viajaban a Reunión, Tahiti, etc… Aquí surfeábamos a

nuestro aire.

Y aun así quedaste tercera de Europa. 

Si, y Juan Gárate. Hubo muy buenos resultados de gente de aquí. Éramos los más

salvajes de todos (RISAS).

Volviendo a la playa. ¿Crees que se puede entender el localismo de una 

manera sana o educacional no violenta?

Si claro que sí. No solo en el surf. Pero respetar allá donde vayas, más aún fuera de

tu casa, es básico para todo y en el surf exactamente igual. Sin necesidad de llevarlo

a extremos como sitios en los que no te dejan entrar al agua.

En el agua no hay regulación. Sí que hay normas no escritas pero cada uno las tiene

que aplicar por sí mismo, sin que nadie ni nada te obligue de verdad. Fíjate que

bonito es esto.

¿Qué lugares has visitado con tu tabla?  

Pues no muchos. Porque antes no se viajaba tanto ni tan lejos. Ir a Canarias era ya

una pasada. La gente se iba allí con sus furgonetas. Y se hacían unos buenos

campamentos de cántabros, gallegos, etc… Yo pasé varios inviernos allí.

También he visitado Irlanda, Marruecos, Maldivas y Estados Unidos.

¿Encontraste tu ola? 

Sí, he surfeado olas muy buenas.

Ya. Pero esa sonrisa que te ha salido…

 (RISAS). Me ha salido porque muchas veces nos vamos tan lejos y a veces el

paraíso está  mucho más cerca de lo que creemos. Mi ola ya la he encontrado.

No tan lejos pero no aquí en Gros. 

Exacto. (RISAS). Me has pillado.

No insistiré. A ver si me llevas algún día. 

(RISAS).

¿Has tenido encuentros con animales acuáticos?

De dos patas muchos (RISAS). Por lo demás en Maldivas una manta enorme que

nos dio un gran susto porque no sabíamos lo que era. Y en Florida nos sacaron del

agua en varias ocasiones por tiburones. Desde el agua no los vi pero desde los

Peers sí que los vimos, pero luego cambias el chip y al día siguiente surfeas ahí

mismo. Te acostumbras.

Tu marido surfea, ¿y tus hijos?

Mi marido sí, mi hija  no mucho, va de vez en cuando, pero el pequeño sí que sabe

coger olas. Lo importante es que disfruten hagan lo que hagan.

Un día Marta alcaldesa de Donostia. ¿Qué cambiarías en la ciudad?

 Uy que pregunta tan difícil, lo primero es que alcaldesa yo nunca. Que te voy a

decir, seguro que hay tantas cosas que se pueden hacer, mejorar y cambiar …



Una anécdota en Gros

Una vez me dejé la tabla en El Muro. Tan tranquila me fui sin ella. Menudo despiste.

¿Quieres mandar algún mensaje a los lectores?

Vale pues que disfruten todo lo que puedan del surf y de la naturaleza.

Que la cuiden y la respeten, que veamos el mar, el monte y todo el planeta como

algo que es nuestro, igual que nuestra tabla de surf o nuestra casa o moto. Que la

naturaleza nos pertenece a todos nosotros. Los montes, los ríos, valles, playas,

árboles, todo es nuestro y sentirlo de este modo hará que lo cuidemos de otra

forma, el planeta y el Mar es nuestra casa.

diumenge, de febrer 07, 2016

1.317 3sesenta. Surfari. Nueva Zelanda & French Polynesia.


















Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. Desde la revista 3sesenta me pidieron hace unos números que escribiera algunos "consejos" para un surfari de mayo a septiembre. Si bien siempre hay mucho camino que aprender, os dejo algunos que derivaron de mi experiencia en 2011. 

No dudéis en aportar los vuestros en los comentarios que pueden ayudar a futuros viajeros surferos. Buen domingo. Ondo ibili kukuoyentes!



Surfari
Por Jabi Iraizoz


La aventura que se vive en solitario es mucho más intensa que con acompañantes. Un surfari de unos días a Marruecos con amigos es una fiesta pero lo veo más para surfistas casados y con hijos que se juntan una vez al año para recordar sus aventuras y ampliarlas de una manera más controlada.

Viajar de mayo a septiembre es una época perfecta para acudir a algunos destinos del mundo. Lugares donde es invierno y puedes disfrutar de buenas marejadas y rompientes nuevas para ti, ¿hay algo más estimulante?

Dos ejemplos en esa época que nos atraen mucho a los surfistas de aquí por su lejanía y más difícil accesibilidad son Nueva Zelanda y Polinesia francesa. Nunca hay que descartar Australia e Indonesia pero me voy a centrar más en los dos primeros.

La tierra de los maoríes está llena de rompientes solitarias y montañas mágicas de invierno. Tanto la costa este como oeste de la isla norte está llena de rompientes de alta calidad. Y me consta que la costa sur no se queda corta. Olas larguísimas, slabs, tubos.

Y ¿quién no ha soñado con surfear en alguna rompiente recóndita de Polinesia Francesa? Con el magnetismo que produce el color de sus aguas azul turquesa y la potencia y calidad de sus ondas.

Para mi quiver elegiría dos tablas. Soy un surfista normal, no profesional, de 180m y 75 kg. Llevaría una primera más pequeñita y redonda como la Dumpster Diver de Al Merrick. En mi caso 58 x 19 x 2 ½.

Esta tabla te permitirá cubrir muchísimos tipos y tamaños de olas. Aunque es la que uso yo, hoy en día los surfistas nos estamos beneficiando de una auténtica revolución en los modelos increíbles de tablas que salen y del abaratamiento de las tablas debido a la mayor competencia entre multitud de marcas. Esta tabla es algo especial y recomendaría usarla bastante antes de viajar con ella a olas desconocidas.

La segunda tabla que llevaría sería la Barrell Machine de Wetsand. Si hay tubos quiero una tabla afilada con cuatro quillas (incluso le meto la quinta roja pequeñita) para intentar conseguir alguno y no tener malas pasadas con cantos que no agarran. Para poder seguir una buena línea en la pared. También con volumen. Para mí 60 x 18 ¾ 2 ½.

Para condiciones más sólidas de un día de swell más grande intentaría localizar una tabla en el lugar de destino.

Si tuviera que elegir una elegiría la primera. Metiendo unas quillas más grandes puede aguantar también condiciones tuberas y su volumen te permite entrar a olas de buen tamaño.

En equipamiento extra metería un par de inventos, un pequeño kit de reparación con celofán, lija y fibra extra y listo.

Creo que un punto clave para disfrutar del viaje es tratar de aligerar el peso al máximo. Como le escuché decir al gran viajero Kepa Acero hasta prescindiría de las bolsas con ruedas. Un paquete compacto y protegido con las dos tablas y una mochila. Quizás otra mochila pequeña si llevas cámara y un pequeño portátil. Nada más.

En la mochila. Depende si vamos a invierno o verano. Pero poniéndolo más difícil imaginemos que vamos a estar en Nueva Zelanda en su invierno y de ahí saltaremos a Tahiti con un clima privilegiado.

En NZ vas a necesitar neopreno de invierno y escarpines. Puedes meterlo en la funda de las tablas. Aparte, un par de chanclas, un par de zapatillas, dos pares de calcetines gordos, tres gayumbos, un pantalón vaquero, tres camisetas, un forro polar, un chubasquero bueno que aguante un chaparrón, dos bañatas, una bermuda y una licra. Gafas de sol, protección solar si o sí, repelente potente de mosquitos y un pequeño botiquín con pinzas acabadas en punta para los erizos, unos puntos de papel, navaja multiusos con tijera, betadine y un rollo de cinta americana para vendajes o chapuzas varias. Un rollito de pita para lo que pueda surgir y unas chinchetas.

Unas gafas de bucear y unos cuantos anzuelos. Y bien de blu-tack para los oídos.

Planificar el viaje es muy motivador. Hacerlo sobre un mapa y atando bien los cabos es muy importante. Pero siempre deja parte del mismo abierto para permitir que entre la aventura en tu vida, sino no sucederá. Puedes atar los grandes vuelos pero en lo que pase entre ellos tiene que haber improvisación y flexibilidad debido a los partes. Una pista muy interesante: no dejéis de mirar los around the world ticket. Es posible que usándolos os salga todo mucho más barato que un trayecto directo a Tahiti.

Aunque siempre buscamos el ahorro puede ser interesante gestionar ciertos visados con agencias de viaje de confianza. Te puedes evitar dolores de cabeza y partir con un visado más extenso. Tener a una persona que te eche un cable desde aquí al alcance con un e-mail podría ser un punto de refuerzo interesante.

Respecto a las líneas aéreas vuestro objetivo principal es averiguar si cobran o no por las tablas. Igual te sale mejor hacerte con una tabla en el destino. Contactad con la compañía previamente y el día D ser muy educados y simpáticos en el mostrador del aeropuerto.

En el caso del surfista viajero en solitario hay que tener en cuenta que Nueva Zelanda y Polinesia francesa no son países baratos. La libertad que puedes tener en Indonesia alquilando una moto con racks baratísima no la vas a tener allí. Tu estrategia tiene que ser unir en el mapa tu alojamiento con un lugar de múltiples rompientes a las que se pueda acceder a pié. Si no, estarás atrapado por un lugar en el que verás cómo tus ahorros irán bajando a gran velocidad.

En Nueva Zelanda hay hostales muy cerca de picos increíbles en los que puedes trabajar unas horitas a cambio de alojamiento. En Polinesia Francesa, busca los ferrys baratos, los que usan los polinesios para ir de isla en isla desde Papeete. Investiga un poco y piérdete bien lejos. Y llegarás a alojamientos limpios con cocina delante de la que quizá sea la ola de tu vida.

Cuidado en Papeete por la noche, puede ser un lugar peligroso. Tened en cuenta las horas de llegada de los ferrys. En las islas no tendrás problemas si tienes que improvisar una cama con tu funda hasta el amanecer pero en la capital hay que tener más cuidado.   

Por lo demás improvisa y utiliza cualquier medio de transporte que te sirva para acercarte a esa ola y que no te arruine.

Para los viajeros en grupo compartir coche de alquiler o furgoneta es una gran idea.
Y si además podéis cocinar en ella mucho mejor.

El dinero. Soy partidario de llevar un escondite con traveller-checks de American Express, aunque ojo, hay países que no los aceptan. También algunos billetes de euro que no sean demasiado grandes, de 50 por ejemplo. Hay gente que lo mete bajo la plantilla de la zapatilla o en esos cinturones con una cremallera oculta. Es bueno tener una reserva. Observar el cambio si sube o baja es también importante y asegurarte de que si te vas a aislar mucho tener el cash suficiente para pagar imprevistos, motos, barcos, etc

Respecto a la alimentación no olvides meterte bien de fruta cada día e hidratarte. Te mantendrá fuerte y con las defensas más altas. Alimentación a base de pasta o arroz y cómo no, tienes que pescar. Hazte con una caña o si te animas, consigue una lanza estilo hawaiiana. Consiste en un palo de metal con un extremo de cuatro puntas y en el otro una goma elástica para tensarla y disparar. Tendrás que acercarte bastante a los peces pero no hay como pescar con hambre. Todo cobra sentido. Estudia bien las especies porque hay peces venenosos, caza solo lo que vayas a comer, dale una muerte rápida y da las gracias por ello. Cuando los demás en el hostal se estén comiendo su lata de atún y aparezcas con un hermoso pescado fresco verás que caras ponen. Comparte y disfrútalo. Habrás conseguido comer sano y sin emplear más que tu habilidad. Pescar, o intentarlo,  es una bonita manera de hacer amigos.

Respecto a recomendaciones antes de entrar al agua.

Revisa bien tu material y las condiciones. Cómo vas a entrar y por dónde vas a salir. Calcula bien el tamaño y pregúntate si estás preparado para comerte la serie y volver entero. Si no lo ves, no entres. Hay muchos gallitos que acaban con serias lesiones en el hospital. Sigue los consejos de la gente local, se extremadamente respetuoso y humilde sobre todo en Polinesia Francesa. Los locales son duros y con las reglas muy claras.

Los primeros días se el primero en entrar y cuando empiece a llegar la gente márchate. Si te dan la oportunidad de reir tómala y no hagas fotos si no tienes permiso. No muestres excesivo interés en nada en concreto. Si te ceden una ola píllala. Si eres respetuoso y viajas solo con tiempo te irán abriendo las puertas.

En Nueva Zelanda y Polinesia Francesa también hay tiburones aunque no se difunda mucho. Es cierto que son escasos los ataques pero no está de más seguir las recomendaciones generales de estos casos. No surfear antes de amanecer ni después de la puesta de sol. No llevar objetos brillantes. No surfear solo. No surfear en días tormentosos o muy nublados o en las desembocaduras de los ríos después de las lluvias. No surfear si tienes la regla o una herida sangrante. Y es mejor no orinar en el agua. Luego ya cada uno sabrá el nivel de riesgo que quiere asumir.

Otro punto a tener en cuenta es que hay rompientes en algunas islas que están en el reef exterior. Si estás solo y te lleva la corriente un día grande puede que te veas en dificultades para volver a la isla. Conocí a un veterano bodysurfer australiano que se vio en esa situación y tuvo que ser rescatado por un pescador ya en mar abierto.



Por lo demás, si vas a viajar en un surftrip es que estás muy bien. Significa que tienes salud, tiempo y dinero. Así que no te lo pienses y aprovecha la oportunidad. Es un verdadero regalo. Suerte!

diumenge, de gener 03, 2016

1.315 Olaturen errepidea. La carretera de las olas. The waves road.

Gau on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

No importa que a estas horas tengas retortijones en el estómago por la marejada de mañana, que tengas tu pintxo de más de nueve pies encajado como un puzzle casi imposible en tu coche, que estés conduciendo de noche en una Kangoo intuyendo el Atlas a tu izquierda rumbo a las que deseas sean olas que recuerdes toda tu vida.

Quizás seas un principiante abrumado frente a tantísima información y espectáculo pero con la ilusión en los ojos por saber más y más sobre el surf, de esas primeras olas que ya te han calado hondo. O estés preparando tu cámara para intentar captar esa serie fantasma fuera de escala que quizás cabalgue alguno de nuestros héroes locales mañana. O estés jugando a surfear olitas con un juguete en la bañera con un pequeño ser que depende de ti para abrirse camino y que puede que pille sus primeras olas contigo algún día, aunque tu barriga haya aumentado y estés sacrificando algunas sesiones con cierta nostalgia. O a lo mejor eres una de esas afortunadas que están de camino a una isla remota para encontrar la ola de su vida. Quizás estés cuidando de los demás en la costa, vigilante.

No importa. Quizás tengas doce, cuarenta o estés rondando los setenta años. No importa. Estás en la carretera de las olas. Del salitre y la observación. De las risas con amigos. De un bonito camino que te conecta con una esfera azul cubierta de agua que es nuestra casa en un espacio-tiempo que misteriosamente nos ha hecho coincidir a todos nosotros. Que nos conecta con la naturaleza y nos hace vivir una aventura cada vez que lo emprendemos. Y, si escuchamos bien y nos esforzamos, hacernos mejores y evolucionar.

Prescindir de lo que sobra y centrarnos en lo que importa. Evolucionar como personas y no perder el tiempo con lastre, porque es escaso.

Un saludo a todos desde estas ondas para que sigáis disfrutando y, si es posible, evolucionando. Feliz 2016.

Ondo ibili!


dissabte, de desembre 12, 2015

1.314 Jonan Etxebarria elkarrizketa. Entrevista a Jonan Etxebarria.









Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. 

Espero que los lectores fieles al blog, que a veces parece desierto en cuanto a comentarios como si de un medio casi anticuado se tratara, disculpéis el goteo de entradas. Mi día a día me ha llevado a tomar la decisión de publicar menos pero procurar realizar entradas de calidad seleccionada. Espero que os guste saborearlas de esta manera. 

No obstante, como cuelgo siempre el enlace en facebook me llega vuestra respuesta, el aliento a seguir escribiendo y tomando fotografías. A alimentar el instinto de búsqueda de historias que no deben perderse. También mediante vuestros comentarios en la playa o por teléfono. Gracias, siempre gracias por estar a la escucha de esta emisora curtida por La Mar. 

Cada vez me interesa más el formato entrevista para extraer la sabiduría de las personas que la tienen y pocas veces es transmitida no por falta de ganas, sino por la falta de un medio o un soporte mediante el cual darle una vía de salida. Y a veces también por falta de gente dispuesta a escuchar. Es interesante observar que la naturaleza, dios o la pura casualidad-ciencia (creas en lo que creas :) )nos dotó de dos orejas y una sola boca. Escuchar más que hablar, interesante ¿verdad?

Esta entrevista que salió en 3sesenta hace unos meses me parece importantísima. ¡No porque la publique yo! Sino por lo que transmite Jonan, porque nos hace ser conscientes de la realidad. Porque nos afecta a todos los que vivimos mirando a la naturaleza y cohabitamos en ella como deporte, placer o estilo de vida. 

Os dejo con una persona que ha vivido y vive experiencias extremas relacionadas con el rescate de personas y con las olas, conectado a la vida sin reservas que oculten su dureza y su alegría. 

¿Quién sabe? Es bastante probable que si surfeais cualquier día os convirtáis en rescatadores eventuales. Tened vuestro faro activado porque podéis salvar una vida. 

Eskerrik asko Jonan por compartir tus experiencias con toda la tribu. 

Ondo ibili kukuoyentes!



Entrevista a Jonan Etxebarría.
Por Jabi Iraizoz.

Dicen que todos tenemos un lobo blanco y un lobo negro en nuestro interior. Y que de nosotros depende a cual de ellos alimentar. Jonan dedica su vida profesional al socorrismo y a impartir formación especializada tanto de socorrismo como de catástrofes. Pero es tan intensa que se la lleva a casa y a cualquier sesión de surf, excepto cuando surfea solo, que es cuando puede relajarse y apagar “el faro” como él lo llama. Un estado de alerta constante.

Vida y muerte porque no siempre salen las cosas bien y ha vivido situaciones que nos girarían el estómago a cualquiera. Claramente un día él eligió a su lobo blanco. Al negro le tira carnaza de vez en cuando para tenerlo amaestrado gracias a su desahogo, su vía de escape, Melmak, un grupo de Rock apocalíptico que tiene con su hermano el batería, en el que él es guitarra y gritos como él dice. Pura oscuridad.


¿Cuántos años tienes?

Cuarenta y dos.

¿Cómo entraste en conctacto con La Mar y con el Surf?

De txiki en Sope anduve con el planking hasta los doce años y luego convencí a los aitas para poder pillar una tabla entre cuatro. Uno surfeaba y los otros tres esperaban en la orilla. Hasta que una Dave Macaulay de un campeonato, negociando, acabó en mi garaje en el 85-86. Ganaba Curren en Lacanau.

¿Eres el primer surfista en la familia?

Si, soy el hermano mayor. Los demás han sido corcheros. Uno lo ha dejado y el otro se ha pasado al surf.

¿Cómo fueron tus comienzos en el socorrismo?

Estaba empezando la universidad, era la época de la serie Los Vigilantes de la Playa y me dije voy a intentarlo, soy surfista ¿porqué no voy a poder ser socorrista? Empecé por probar, me gustó y me metí directo.

Tuve a mis mentores que me dijeron ¿tú surfeas? Si. Pues adentro. Era voluntariado. La época de Willy Uribe y otros mayores. Allí nadadores o surfistas había unos cuantos en Sope. Te pagaban sesenta mil pesetas en dietas y trabajabas del quince de junio al quince de septiembre todos los días de diez a ocho.

¿Qué te llevó a continuar por ese camino? Porque a nivel académico-profesional vienes del entorno del Marketing.

Pues porque en ese mundillo no me gustaba el planteamiento a base de objetivos puramente, de trajes y corbatas. Luego me hice profesor de Marketing en distintas academias con el enfoque que yo creía que servía. Pero el Mar es el Mar.

¿A qué países has viajado haciendo surfaris?

Perú, Indonesia dos o tres veces, Maldivas también tres veces. Además viví en Bundoran, Irlanda un tiempo. En Costa Rica he estado seis veces y en Puerto Escondido y México.

¿Cómo se ve el surf a través de los ojos de un socorrista?

Yo lo veo como todo negativo. ¿Qué significa? Que si yo estoy en el agua y estoy con alguien ya empiezo a pensar cómo sacamos a esa persona. Por ejemplo si un amigo estaba surfeando conmigo y no le veo. ¿Se ha ido a la ducha o dónde ha ido? O ¿está tumbado flotando boca abajo por ahí? Incluso después de haber comido una serie increíble me mido a mí mismo las pulsaciones.  

A veces te vuelves un poco paranoico con esas historias. De hecho alguna vez he visto mirando a derecha e izquierda que uno se ha tirado de la tabla y ha empezado a nadar. Y pienso, ya está, ya tengo un rescate. Este año rescates a usuarios, surfistas experimentados o no, no lo sé, he tenido ya tres. Y se de más.

Yo tengo el faro. Una vez que eres socorrista tienes “el faro”. Un día en Sope había un señor flotando boca abajo. Llevaba ya un minuto. Llamé a los socorristas, salí como una exhalación a por él y de repente se levanta. Estaba haciendo una apnea entre la gente.

¿Cuál era tu papel en el campeonato de olas grandes de Punta Galea?

Yo en La Galea soy un socorrista. Por las características de la ola, si alguien tiene politraumatismo o parada va a estar en la orilla, al margen del trabajo de las motos en el agua, está claro. Decidimos meter un dispositivo abajo. Hace dos años estábamos dos socorristas y este año hemos estado tres.

Sucede que los pros no quieren salir. Si vamos a actuar nosotros es que están muy mal. Por ejemplo Ramón Navarro el chileno no paró de comer y comer y no salió para nada. Iba para adentro. No quería dejar la competición. La competitividad, la superación y las motivaciones a nivel esponsorización-económicas me imagino. Viven en un mundo muy difícil de mantener a nivel profesional y tienen que currárselo. Es su vida y la verdad es que se la juegan.

¿Cómo se coordina una vigilancia en un campeonato así?

Juan Carlos Ureta, que es el director de seguridad y amigo mío, con el que estoy compartiendo conocimiento y experiencias continuamente, fue el que diseñó el dispositivo. Es especialista en ello, es su profesión. Estuvimos hablando con Javi Amézaga como organizador del evento. Para ello se imagina el peor escenario que podría suceder. Por ejemplo seis surfistas en una manga, los seis comiendo, cuántas motos tiene que haber, etc. Los que han venido son algunos de los mejores del mundo y gente de aquí muy buena como Jesus, Renovales y compañía. Y sumando otros dispositivos en la orilla y helicóptero, ya que la Galea es inaccesible a las ambulancias. Si un día pasa algo abajo en La Galea va a ser una situación muy complicada porque el acceso es muy complicado. El simple hecho de recuperar las tablas es muy difícil. No es un acantilado normal.

¿Cuál es tu mejor recuerdo surfeando?

Pues por ejemplo un día en Sope, de estos de mares del norte que vienen con nieve y todo, diez de la mañana, cero grados, helador y yo solo en el agua.

¿La derecha o la izquierda?

Eso da igual. La que venga. Eso me hace vivir. En Bundoran recuerdo días solo, no entraba nadie allí. En invierno puro y duro pensando ¿qué cojones hago aquí? Pero luego me iba a tomar unas pintas y pensaba que bien.

Por lo que me has contado antes ¿estás más tranquilo en el agua cuando surfeas solo? ¿Solamente te tienes que preocupar por ti mismo?

Si señor. Si. Me encanta surfear solo. Lo cual no es nada aconsejable. Es una paradoja.

Un día Jonan lehendakari (presidente en euskera). ¿Qué leyes derrogarías o aprobarías?

¡La que liaría! Como la que liarías tú. Yo sería tecnócrata. Cogería especialistas en cada campo y que diseñaran cada cosa, no a políticos. En la economía, seguridad, en todo. Comités de sabios. Lo que hay que hacer es algo a largo plazo, no cada cuatro años cambiarlo todo.

Pues yo te voto. (risas).

Consejos a los surfistas. Es bastante habitual que un surfista se convierta en rescatador eventual. ¿Qué pautas generales recomendarías?

Actualmente soy formador de Cruz Roja, preparamos a todos los socorristas de Bizkaia. Como hicimos en el curso de seguridad en olas grandes con Andoni Fernández Ostolaza como organizador, al cual estoy muy agradecido, las pautas que nos poníamos no se pueden improvisar. Es muy importante practicar y formarse. Lo primero es pedir ayuda, sacar a la persona del agua y luego evaluar. Y el autoaprendizaje continuo. Si vas en una tabla lo ideal es subir a la persona en la tabla y el otro empujar con la patada de estilo braza. Dejar la vía aérea despejada es vital.

Practicar con tus amigos. Como un juego. Oye, ¿cómo me sacarías tú a mi? O ¿cómo me llevas diez metros?

Yo al primer surfista ahogado lo ví con cuatro años. Estaba con mi padre y lo sacaron blanco. Un médico consiguió reanimarlo y se me quedó grabado. Entonces me pregunté ¿esto qué es? ¿cómo funciona? Había salido. El peor RCP (Reanimación Cardio Pulmonar) es el que no se hace. Como consejo a surfistas diría que lo practiquen. Que se metan en internet que hay mucha información y si no que acudan a un curso. Estoy preparando un libro sobre el tema.

¿Pasa poco para lo que podría pasar?

Hay una virgen en cada playa del mundo. En escuelas, en free surf, en Big Wave, se ve cada hostia que dices ¿Cómo sale este de esta? Si, hay poco para lo que podría pasar. Gracias a lo que sea o a quien sea. De ahí arriba o de ahí abajo.

Al viajar conocerás a otros socorristas de otros países. ¿Intercambiáis información? ¿Hay camaradería?

En general si. En Francia yo aprendo mucho, les veo mucho. Les espío. En Costa Rica el planteamiento está muy bien, porque son gente que la sacan de la calle para que hagan algo bonito, evitar que se metan en problemas y subirles la autoestima.

Me comentaste una anécdota con los socorristas de Costa Rica. ¿Qué pasó?

Estaba con mi mujer dando un paseo por una zona donde ya conocemos a los socorristas. De repente me vino un niño diciéndome que había una niña ahogada. Corrimos unos tres kilómetros hasta allí en una playa larga. Resultó ser un grupo de palmeros, gente con machetes.

Un niño y una niña estaban jugando en las orilleras y entre ola y ola y la corriente la niña se ahogó. Estaba fuera en la playa, me ofrecí para hacerle el RCP pero eran muy religiosos y me dijeron que no la tocaba bajo ningún concepto. Claro, veinte tíos con machetes pues no es cuestión. Insistí, no querían y pensé que putada, no puedo hacer nada.

El caso es que el padre la cogió, la empezó a abrazar y darle unos arrumacos super fuertes mientras caminaba hacia las palmeras donde tenían los vehículos. A base de esos abrazos tan fuertes la niña empezó a vomitar y la salvó. Vino la ambulancia, la estabilizaron y vivió. Si ese padre se hubiese puesto a rezar se acabó. Repito, no hay peor RCP que el que no se hace.

¿Cuál ha sido tu peor día?

Hay mogollón. Son iguales. Cuando se muere alguien. Te lo llevas a casa. Yo ya tengo cierta experiencia y me lo llevo igual pero alguno de los chavales sos que tienes a tu cargo se llega a derrumbar. Querían seguir intentándolo. Pero lo intentas y no puedes. Por mucho que lo intentes la gente a veces se muere. Es inevitable.

Hace dos años surgió un RCP estando yo coordinando, gestionando la situación (materiales, dea, policía, ambulancia, helicóptero) salió mal, no se pudo reanimar a la persona y la situación me la llevé a casa conmigo.

Incluso me entró insuficiencia respiratoria. Lo somaticé de la mente al cuerpo. Y fue la primera vez en mi vida que me pasaba. Olas perfectas en Francia, metro y medio tubero y no era capaz de acercarme a la orilla. Elenita, mi mujer, que también surfea, me ayudó mucho a darle la vuelta. Me decía Jonan, con lo que tú eres, no flipes… y me acompañaba a la orilla con una botella de agua, porque tragar me ayudaba a abrir la garganta. Se me ponía una bola con mucosidad y todo. Era algo tangible físicamente. Entré a menudo yo solo para recuperar la confianza pero no fue fácil.

¿Cuál ha sido tu mejor día?

Cualquier rescate es una inyección de adrenalina maravillosa. Incluso a veces para el rescatado. Si lo haces dentro de una situación controlable e informando a la persona de cómo lo vamos a hacer y cómo vamos a salir, tranquilizándola, incluso puede llegar a disfrutarlo.

Hace poco, en invierno me vino una señora llorando porque llevaba años buscándome para darme las gracias por un chaval que hacía corcho que rescaté. Casi me puse a llorar yo también. Me dejó bastante flipado.

¿Guardas relación con alguien que hayas rescatado?

No.

¿Es desagradecida la gente?

Durante un rescate es normal porque la situación les supera. Pero en el día a día si. Quiero incidir en ello. A nivel social no se respeta ni al surfer ni al socorrista. Aquí se tiene la percepción de que es un tío que está morado y ya está. Cuando por ejemplo hay unos surfistas que han desarrollado una piscina con olas que se vende por todo el mundo, o esta revista que lleva más de veinticinco años funcionando cuando muchas están cerrando, etc… Si vas a otros países se valora mucho más, como en Australia. Quiero remarcar en que aquí no se educa al respecto. Ana Urrutia por ejemplo comenta cosas pero es por su propia iniciativa.

Ayer por ejemplo día de treinta grados, se juntaron todas la variables buenas y malas en una playa. Sol, calor, olas, escuelas, bañistas, free surfers. Todo el mundo se quejaba a los socorristas. Y nosotros a tragar. Lo que no suele ver el bañista es que seguramente ese surfista o socorrista te va a sacar si estás en problemas.

Las instituciones deberían hacer mucho más. Darle más importancia-nivel a la formación, además de calidad y medios.

¿Tienes creencias de algún tipo?

Si, soy cristiano. Creo que hay algo por ahí. Pero tengo una mente abierta. Me parece interesante la Teoría de cuerdas. Creo más en la humanidad, aunque a veces sea muy difícil, que en la religiosidad.

Recientemente hemos visto el ataque de un tiburón blanco a Mick Fanning. ¿Has tenido experiencias con animales peligrosos?

Tuve un tiburón peregrino a mi lado de unos 5 metros en Maldivas que aunque no sea carnívoro había pegado un buen aletazo a otro chico. Allí mismo bajando en apnea hay una zona de coral donde hay un montón de tiburones, puedes ver doscientos juntos en el mismo lugar, es impresionante.

En Costa Rica he estado en el agua con otro tiburón y un cocodrilo. Pero mi mujer tuvo un cocodrilo asomándose justo al lado de su tabla. Sacó los ojos y ella asustadísima poco a poco giró hacia la orilla, levantó las piernas y se fue remando sin chapotear. No le atacó.  

Y es algo a tener en cuenta porque allí los cocodrilos están empezando a morder. Dicen que en ese caso hay que agarrarse a la tabla para que vea que no puede contigo. Un chico lleva una pierna biónica como resultado de un ataque. Normalmente están en las desembocaduras de los ríos en época de apareamiento. Los que son rechazados se van a la playa. Y encima están sin aparearse, están de mal humor. Eso es lo que cuentan los locales al menos.

¿Te gustaría enviar un mensaje a los lectores de la 3sesenta?

Que intenten aprender temas de socorrismo porque va en el beneficio de todos. Puede que haya uno que sepa un montón pero si a ese le pasa algo cómo le van a sacar a ese. Es un bien social. Incluso aunque te caiga mal el que está en apuros le vas a sacar. Porque me ha pasado. Y después igual no os lleváis tan mal y os tomáis unas cervezas. Y ya tienes un amigo más.

Nos quitamos las tonterías, de que si uno tiene más dinero que el otro o surfea mejor. Cuando ves que la gente se muere todo eso no importa.

Zorionak Jonan por todo lo que haces. Un placer y todo un aprendizaje.


Eskerrik asko, el placer ha sido mío.