dilluns, de maig 28, 2012

1.001 Punk.


"La Gran Picada" según Facebook su autora es Jénnifer López
























Las historias de Kukurustan están inspiradas a menudo por retos y desafíos personales de deportistas muchas veces anónimos. Muchas de ellas relacionadas con la mar. Otras, como este caso, miran hacia la montaña. Especialmente ahora, que nuestras playas quedan calmadas de olas y superpobladas de gente. 


Hoy nos inspira Marc Arjona. Nos conocimos en un puesto de trabajo en Barcelona hace unos cuantos años y nos hicimos amigos. 


Me contó que se estaba poniendo en forma. Entrenó durante meses, superó una lesión y se presentó para correr la Maratón de Barcelona. Tras aguantar la salvajada de 35 kilómetros, encontró su muro y abandonó. 


Unos meses más tarde, se quitó la espina, corriendo la Punk-Trail de Fonollosa. A continuación, su inspirador relato..



Punk-Trail de Fonollosa

Hace días que tenía pendiente mandarte una crónica personal de mi experiencia tras intentar mi primer maratón, pero el pasado domingo tuve la suerte de participar en una prueba, si cabe, más dura y entrañable.

Se trata de mi primer trail desde que corro. La experiencia fue inmejorable. El trail running es una de las especialidades que más está creciendo dentro del panorama de los corredores amateurs, carreras por el monte donde no sólo correr es lo importante, en las que poder pararte a echar unas fotos por el camino ya que las vistas son inmejorables y para las que la dictadura del cronómetro es menos exigente.

Pues bien resulta que esta gente hace ya un tiempo que se ha cansado de las grandes carreras, con unas cuotas de inscripción exageradas y cada vez más competitivas y han decidido empezar (no lo había oído antes) el movimiento Punk-Trail. Un Punk-Trail no deja de ser una carrera de montaña en la que lo importante es disfrutar del hecho de correr, en la que no hay marcas ni dorsales y en la que el coste de la inscripción es 0. Sí, gratis, por la patilla... Su financiación está basada en la búsqueda de sponsors locales que ayuden en lo que puedan (la carnicería del pueblo cede las butifarras para la comida del final, la cooperativa cede las bebidas, la tienda de deportes prendas para un sorteo al final...) y los participantes sólo tienen que aportar las ganas de pasárselo en grande y de disfrutar de un día en el monte.

Allí nos llegamos A. (mi compañero de carreras) y un servidor el pasado domingo a las 9:00. Tras haberme dormido y no poder siquiera desayunar y después de más de una hora al volante ya estábamos dispuestos a tomar la salida en la que iba a ser mi primera carrera Trail. La preparación, como siempre, no había sido la adecuada, más de diez días de viaje por trabajo con pocas posibilidades de salir a trotar, un amago de tendinitis rotuliana 5 días antes de la carrera... vamos que la situación no era la mejor para tomar la salida en una salvajada de más de 24 km con más de 1.100 m. de desnivel positivo acumulado (en total ascendimos más de 1.100 metros y los descendimos también...).

Casi puntuales los trabucaires dieron a las 9 y 10 de la mañana la salida a los más de 300 locos que estábamos allí congregados. Gente de todas las edades pues la carrera contaba con dos distancias que la hacían asequible a todos los públicos (mini punk-trail de 12 km y la punk-trail de 24). La alegría y excitación de la salida era comparable a la de las grandes carreras, pero antes de finalizar el primer kilómetro las sonrisas y buenos rollos empezaron a acabarse cuando nos encontramos con "La Gran Picada". Una cuesta de menos de 1 km pero con más de 150 m. de desnivel. En ese momento te acuerdas de todos los muertos, y los vivos, de los locos que han organizado esta carnicería. Al llegar arriba se pasan todos los males. Simplemente hacía falta girarte y divisar todo el valle a nuestros pies... te percatabas de que esas vistas sólo son posibles en un sitio así y que el esfuerzo había merecido la pena. Aún y así nos faltaban más de 20 km para finalizar la tortura y las ganas estaban todavía intactas.

Durante la carrera las fuerzas, como eran de esperar, fueron de más a menos... hasta llegar casi al punto 0; pero la retirada era una opción impensable, de no ser  que quisiera instalarme a vivir en la montaña.

Las casi cuatro horas que tardé en finalizar la prueba dieron para mucho. Me perdí, pese a que la señalización de las pistas y caminos era impresionante y que el trabajo realizado por la organización era de 15 sobre 10, las fuerzas en algunos momentos eran tan justas que el coco simplemente te obligaba a tomar el camino más fácil sin antes comprobar que era el correcto, lo cual me llevó a hacer 1 km. más de lo previsto.

Pero fue en esta carrera dónde realmente me percaté de lo que significa correr. Las fuerzas, repito, estaban tan justas que tuve que ingeniármelas para llegar al final. Fue una lucha constante contra mi mismo y contra las piernas (en este caso la cabeza aguantaba, pero eran las piernas las que decían que no). Pasar más de dos horas (de las casi cuatro que empleé en finalizar la prueba) corriendo/andando totalmente sólo por el monte es algo que refuerza tu ser.

En esa eternidad tuve tiempo crearme varios personajes. En algunos momentos me convertí en un maqui perseguido por la Guardia Civil en la época de la posguerra. En otros momentos era un soldado llevado al matadero por sus superiores tipo Apocalypse  Now o la Chaqueta Metálica. Hubo momentos más tranquilos en los que sólo era un ser primitivo que luchaba por su supervivencia y trataba de encontrar la tribu más cercana para instalarse con ellos. Es en momentos como estos en los que te das cuenta de la cantidad de cosas que pueden llegar a pasar por tu mente y que habitualmente no escuchas por estar demasiado ocupado pensando en otras cosas "más útiles".

El espíritu de superación en este tipo de pruebas supera cualquier cosa que te hayas planteado antes. En el tiempo que llevo corriendo, menos de un año, ya he hecho pruebas de varias distancias pero ninguna tan dura como esta. Es cierto que no fui capaz de finalizar el Maratón, pero también es cierto que la retirada era mucho más sencilla que en la Punk-Trail, lo cual facilitó que decidiera dejarla para el año que viene invirtiendo más tiempo en mi preparación. Pero en este caso era imposible siquiera plantear esta opción. Ni en los momentos en que parecía que estabas ya cerca de la llegada podías dejar de buscar tu superación. Siempre era necesario dar un paso más, seguir adelante. Podías pararte a contemplar el paisaje, pero después tenías que seguir adelante. Podías decidir caminar, de hecho mis últimos 5-6 km fueron a paso normal, mis piernas  no aguantaban un ligero trote, pero no podías permitirte rendirte. Sentarte era una opción que ni pasaba por tu cabeza. Los avituallamientos, el hecho de que fuera una carrera gratuita no eliminaba los puntos con bebidas en mitad del recorrido, aunque el concepto Punk-Trail incorporaba la cerveza en estos.

La lucha estuvo durante las 3:45 h. entre yo y yo. No había marca que batir, ni contrincantes a los que superar en un ranking final, ni premios a los mejores (el sorteo era para todos los participantes, pese a llegar casi el último me llevé unos calcetines técnicos...), ni siquiera la sana competencia entre amigos y conocidos hacía que quisieras dar un paso en falso siguiendo el ritmo de alguien mejor preparado que tú. No, el único objetivo era acabar, superarte a ti mismo y vencer a todos los fantasmas que en el rato que pasaste "perdido" por la montaña pasaban por tu cabeza tratando de hacerte flojear. Esto me permitió llegar a una conclusión final: siempre queda un punto más, siempre puedes hacer más de lo que crees...

Al llegar A. ya hacía rato que esperaba. Me recibió con una birra fresquita en la mano que casi me bebí de un trago. Fui corriendo a por mi ración de butifarra y a por otra cerveza para hidratarme (en serio, cuando estás tan cansado es un buen reconstituyente). Tras tres butifarras y otras tantas cervezas el cansancio seguía presente pero la sensación de realización y superación hacía que el dolor fuera más suave y que, al menos durante ese día, casi ni lo notaras. Otra historia son los días posteriores... las piernas siguen doliendo horrores, casi no puedo ni andar, pero en mi cara sigue brillando la sonrisa de haber roto una barrera, de haber superado un límite mental, de haber conseguido finalizar un reto de un tamaño muy grande para mi en este momento.






3 comentaris:

Ramon ha dit...

Hola Jabi,emocionante relato el de tu amigo Marc, me han entrado ganas, de retomar el footing, aparcado pero siempre presente, como bien dices, ahora que la olas...
Un abrazo y felicita a tu amigo, se lo merece.

Jesús ha dit...

Muy bueno Jabi. Acabo de llegar tras de echarme una carrera después de mucho tiempo sin correr, y la verdad que tras leer el relato le entran ganas a uno de repetir mañana. Eso si, lo mío sólo fueron 35 minutos.

kukurusta ha dit...

Aupa Ramón. Motiva ¿verdad? Mi amigo es lector de este blog, así que seguro que te ha leído.

Jesús, 35 minutos después de tiempo sin correr está muy bien. De eso se trata, de inspirarse. Dale caña!