dimarts, de juliol 29, 2014

1.279 Ongi etorri Pablo! Bienvenido Pablo! Welcome Pablo!

Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

Como hicimos con su hermano Hugo en su día, hoy damos la bienvenida ¡a Pablo!

Pablo, has venido a parar a un buen lugar de este precioso planeta lleno de agua.

Tus aitas son un par de luchadores y supervivientes. Con que hayas heredado solo un poquito de la fuerza de tu aita y la entereza de tu ama te va a ir bien seguro. Además ya tienes a un hermano que alucina con tu llegada.

Que disfrutes mucho del regalo de la vida. Te deseamos la mejor de las suertes en tu camino.

Ongi etorri Pablo!

P.D: para ver toda la "guardería" de Kukurustan, pulsad en la etiqueta "ongi etorri".

dimecres, de juliol 23, 2014

1.278 Kantauriko marrazoak. Tiburones del Cantábrico. Sharks of the Cantabric Sea.




Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. 


La curiosidad como surfista, pescador ocasional y amante de la naturaleza me llevó a investigar.

Para mí era evidente la presencia de tiburones en algunos países que he visitado. Sin embargo me pregunté ¿hay tiburones en nuestra costa? La respuesta es si y muchos.

Hace más de cuarenta años mi padre se encontró con un marrajo de buen tamaño en las calas bajo el faro de Hondarribia. En una segunda ocasión con un angelote.

Pero ¿qué presencia hay de escualos en 2014?

La presencia de los tiburones en los medios no pasa de ser anecdótica. Como por ejemplo la visita del inofensivo tiburón peregrino o de algún marrajo extraviado.

Me preguntaba si tan esquilmado estaba nuestro querido Cantábrico que ya apenas había rastro de los tiburones que antes paseaban por nuestras orillas. Y así empezó esta investigación personal.

Conseguí el contacto del patrón de un barco especializado en la pesca del Tiburón Azul, la Tintorera.

Me cogió el teléfono y resultó que estaban a punto de zarpar. Tras unas preguntas sobre quién era yo y cómo había conseguido su contacto accedió a que acudiera a recibirles a su regreso con la carga a puerto.



Seguí al barco por GPS en su travesía. No lejos de la costa landesa, faenaba por la zona de Arcachon. Subía y bajaba periódicamente. Por lo que me contó esta pesca se lleva a cabo durante ocho meses al año con líneas de 1.500 anzuelos como el de la fotografía.

Anzuelo utilizado para la pesca del Tiburón Azul

Una noche, observando la pantalla de mi móvil me sobresalté al ver que el pequeño barco regresaba a puerto a buen ritmo. Cogí el teléfono y el patrón me contestó. La pesca había sido buena y tras tres días de faena descargarían en las próximas horas.


Apresuradamente, ya entrada la medianoche cogí la cámara y mi cuaderno y tracé la sinuosa carretera de la costa tras un bocado rápido y un trago de cafeína.

Permanecí charlando con el patrón en el muelle entre advertencias, pitillos y algunos problemas y gritos característicos de la descarga a una tripulación cansada que había de vaciar su preciada carga.


Mis cálculos mentales tiraban obviamente a la baja. Ante mis ojos incrédulos descargaban catorce toneladas de tiburón azul capturado a la vuelta de la esquina en los tres últimos días. Unos ochocientos tiburones. Es precisamente el principio del verano la época más propicia para su abundancia en estas aguas, cuando persigue a la sardina.

La Tintorera tiene un intenso color azul en su parte superior y es blanco en la parte inferior. Con un morro alargado tiene una película de una especie de tinta, similar a la del calamar de color negro recubre su cuerpo. 



   






El destino de los mismos se reparte de la siguiente manera. Las aletas van a Japón para sopas y  cosméticos y la carne (de baja calidad) para ser servidas en hospitales en el sur, en Andalucía.

En el momento estaba desconcertado por la falta de sueño y tanta información. Personalmente me produjo tristeza ver tantos de aquellos hermosos depredadores apilados en cajas, prácticamente aplastados por otras cajas que se apilaban encima, con sus largas y estilizadas colas sobresaliendo por los bordes.


Quiero dejar claro que estos hombres no estaban descargando clandestinamente. Cumplen la ley y severas inspecciones.

La mejor alianza que imagino sería entre biólogos y estos hombres de La Mar que la conocen bien, los pescadores, para preservar el equilibrio de los Océanos. Pero esa iniciativa debe partir de los hombres y mujeres de Estado, que han de abrir sus conciencias a la protección de la Naturaleza urgentemente con medidas que se ajusten a la implacable realidad de la extinción.

Este artículo no es una caza de brujas contra esos pescadores. Por otra parte, contrastando los tamaños que vi (solamente había dos tiburones de poco más de dos metros) con la información de La Guía de Campo de los Tiburones del Mundo de Leonard Compagno, Marc Dando y Sarah Fowler publicada en 2005, deduzco que los tamaños que se están capturando (actualmente legales) no permiten llegar a la madurez sexual al tiburón azul.


Según esta prestigiosa guía los machos maduran al alcanzar entre los 182 y los 281 cm, mientras que las hembras lo hacen entre los 183 y 221. La mayoría de los tiburones que vi en aquella descarga no llegaban a ese tamaño.


No es difícil deducir que no es una pesca sostenible para el Tiburón Azul o Tintorera (Caila o Kaela en otros lugares), el tiburón más pescado del mundo.

Si es cierto lo que afirman numerosos biólogos marinos de distintos puntos del planeta, que los tiburones son una pieza vital en el equilibrio marino, estamos desequilibrando gravemente el Océano mucho antes de conocerlo.

Los tiburones conservan las aguas limpias de cuerpos en descomposición, debido a su selección de animales débiles mantienen ágiles a las poblaciones de peces llegando su papel en la cadena a afectar a las plantas marinas.

La mayoría de la población desconoce que haya tantos tiburones rondando nuestras aguas y vamos ahora a tratar el factor miedo.

El patrón del barco que pesca tiburones afirma que a tan solo 5 o 6 millas de nuestra costa se pesca también fácilmente la tintorera.

El treinta de mayo de 2014, un barco pesquero de costa, el Totaio recogió en sus redes un marrajo de 120 kg a media milla de la costa a la altura de Lekeitio. Muerto lo devolvieron al mar ya que su pesca está prohibida. En las fotos se muestra el aspecto fiero y terrible de las películas asegurando que se vea bien de sangre y mandíbulas abiertas.


Curiosamente, unas pocas semanas más tarde encuentro a la venta unas grandes rodajas de Marrajo en la pescadería de Eroski. Extraña contradicción. Prohibido pescarlo pero ¿aprobada su venta? Pescado en otro lugar donde está permitido y vendido en un lugar donde está prohibido pescarlo.

Marrajo a la venta en pescaderías Eroski


Supuestamente el uno de junio un grupo de marrajos fue visto desde la costa de Lekeitio. Existe una fotografía pero no he podido llegar a la fuente por lo que está sin verificar. Si hay testigos directos por favor pónganse en contacto con este blog para contarnos su avistamiento.

Avistamiento de supuestos marrajos desde la costa de Lekeitio sin confirmar. 

El ocho de junio encuentro en un simple paseo en Las Landas numerosos monederos de sirena o huevos de tiburón, estos pertenecientes a especies mucho más pequeñas que la Tintorera, como la Pintarroja, un precioso tiburón. También encuentro uno de raya.

Monederos de sirena o huevos de tiburón y raya

















El veinticuatro de junio se publica en Surf Europe Mag la noticia de que un tiburón azul ha aparecido en la laguna atrapado por la marea baja. Es ayudado por un pescador a regresar al mar.

noticia sin confirmar

Hace dos años, un hombre al que he entrevistado de 38 años llamado Aritz tuvo un encuentro con un marrajo mientras practicaba pesca submarina cerca de Mutriku. Había realizado una espera a unos catorce metros; cuando se disponía a subir apareció el escualo de unos dos metros y medio.

Este pescador experimentado regresó a la superficie y el tiburón no mostró ningún interés en él. Se llevó un buen susto, tanto que llevaba el fusil en una mano y el puñal en la otra, olvidando que llevaba sus sangrantes capturas en la bolsa a su espalda. Me cuenta que sin duda las habría soltado de haber recordado que las tenía. Pero no pasó absolutamente nada a pesar de tener que nadar hasta su lancha a varios cientos de metros de allí.

Casi el 50% de la población mundial vive en la costa. Se dan entre 4 y 7 víctimas mortales de media por ataques de tiburón al año entre una población de más 7.000.000.000 de personas. Una muerte terrible pero ciertamente escasa.

Al año se producen aproximadamente 1.200.000 muertes por accidentes de tráfico y seguimos subiéndonos al coche sin pensarlo.

La conclusión es que los tiburones ignoran a la raza humana, o es más, posiblemente la rehuya. No representan un peligro real.

Al tiburón le pasa algo parecido que al lobo en tierra. Se le atribuyen malignos poderes, se les trata de alimañas a eliminar, a menudo asignándoles valores humanos como la venganza o el odio. Muchas películas nos hacen verlo así distorsionando su comportamiento y creándonos fobias que en realidad no tiene una base sólida. Como al lobo, hay que protegerlo y recuperarlo.

Su papel en la naturaleza es otro. Es parte de nuestro patrimonio natural y debemos preservarlo.

Estamos acabando con estos magníficos animales mucho antes de saber siquiera que siempre han estado aquí.

Debemos evitar el colapso de las especies.


Quizás el miedo que nos produce el tiburón se convierta en fascinación en un futuro no muy lejano, con la esperanza de que sea antes de que desaparezcan.

 Ondo ibili kukureaders.






dimarts, de juliol 22, 2014

1.277 Sherpas ta talibaneak. Sherpas y talibanes. Sherpas and talibans.

Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

En estos días de olas mediocres que estamos viviendo en un pobre verano buenas son alternativas como el buceo o acudir a La Montaña.

En los últimos años me he ido aficionando a la montaña a nivel principante; estos paseos, carreras y caminatas me han dado una pequeña base y algunos bonitos encuentros con la fauna de nuestra zona. También unas vistas envidiables de La Mar desde La Montaña.

Pero en cualquier deporte llega un punto que necesitas una nueva perspectiva, más información o simplemente subir un paso más el listón. Y no hay mejor forma de hacerlo que con la gente que sabe más que tú.

Le llaman el sherpa, me lleva once años de edad (tiene 47) y es uno de los "talibanes" de su club de montaña. Este pintoresco título se les otorga a lo que han hecho cima en varios 5.000; en este caso entre ellos se encuentra el monte Ararat . A su vez ha hecho numerosos viajes a múltiples países y entre sus logros de juventud está hacer la Transpirenaica en tres semanas.

Nos reunimos a buena hora por la mañana y desde la estación de Irun comenzamos a caminar para dar la vuelta completa a Aiako Harria o Peñas de Haya, Julio Iturre y yo. Él llevaba un reloj con altímetro, barómetro que le marca los km recorridos y los desniveles. Yo, un reloj de mareas. Nos echamos unas risas por ello. Cada loco con su tema.

Así pues fuimos pasando etapas y me llevó a la que sería la marcha más larga de mi vida hasta el momento, 32 km. Muy cerca de casa descubrí lugares impresionantes que desconocía por completo. Lugares prácticamente desiertos en un domingo de verano.

Al día siguiente estaba cansado y con una uña del pié morada debido a un meñique demasiado apretujado, pero con una buena sonrisa en la cara. Aprendí algunos trucos para la próxima que me serán muy útiles y tomé unas fotografías que comparto con vosotros aquí.

Ahora le toca a él la vuelta, subirse a una tabla de surf. Ondo ibili kukureaders!


















dijous, de juliol 17, 2014

1.276 La leyenda del pueblo tiburón.


Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria. 

Hoy os dejo aquí un cuento; para niños, pero ¿porqué no? para adultos que no han olvidado imaginar ni han descartado su creatividad. 

Espero que lo disfrutéis. Ondo ibili kukureaders!


La leyenda del pueblo tiburón
Por Jabi Iraizoz

Hace muchos, muchos años existió una aldea que hacía su vida felizmente junto a la Mar. Las redondeadas colinas verdes que subían y bajaban como gigantes caparazones de tortuga cubiertos de hierba descendían directamente hacia el agua. Entre ellas serpenteaban caminos de arena y barro seco que comunicaban nuestro pueblecito con el mundo cuando era necesario.

Desde la colina más alta, donde anidaban las águilas pescadoras se divisaban las casitas de madera y piedra. Estas pendían de los hilos de humo que salían de sus chimeneas.

Frente a ellas se levantaba la gran duna de arena que las protegía de los temporales. En sus playas había una bella rompiente de olas que venían en líneas, una tras otra. Allí jugaban los niños a surfearlas cuando habían cumplido sus deberes de la escuela y casa.

Los habitantes de este lugar vivían principalmente de la pesca. Esta era abundante y no necesitaban realizar largas campañas. Tomaban lo que necesitaban y la naturaleza era generosa con ellos.

Unax era el capitán de la reducida flota y se encargaba de organizar los equipos de pesca. Aunque algunas mujeres les acompañaban, la mayoría se encargaba de organizar y administrar los recursos del pueblo tiburón; era lo que se conoce por un matriarcado.

Así pues, todo el mundo tenía trabajo, casa y diversión. Las fiestas y bailes se celebraban junto al lugar de la hoguera en la duna, donde estaba el pinar y olía intensamente a pino incluso en el mar cuando soplaba el viento terral.           

Las asambleas eran reuniones importantes donde se tomaban decisiones relacionadas con el pueblo. Estas asambleas se celebraban en una lengua de arena en la playa, junto a una antigua roca tótem con forma de escualo.

Pero, os preguntaréis ¿porqué este pueblo se llamaba el Pueblo Tiburón? Cuentan los ancianos en las noches de hoguera que los hombres y mujeres antiguos de esta aldea habían llegado a un acuerdo con los tiburones de los océanos. Los habitantes nunca los matarían y los tiburones nunca atacarían a los habitantes para que pudieran bañarse en la bellísima playa de aguas templadas y cristalinas y surfear su perfecta rompiente turquesa y esmeralda de forma tubular.

Y así transcurrieron muchos años.

Un buen día de trabajo, temprano por la mañana, la madre de Eneko fue a hablar con Unax el capitán. No sabía que hacer con él ya que no hacía más que dormir, no estudiaba y tampoco quería trabajar. Pedía caprichos y comida pero no ayudaba nada en casa. Su madre le dijo a Unax que pensaba que le vendría bien ver de primera mano cómo trabajaban otros hombres y lo que se esperaba de él.

Unax aceptó riéndose, prometiendo ayudar en lo que estuviera en su mano.

Al día siguiente de madrugada, antes del amanecer, Eneko dormía de pié en el puerto. Unax lo recibió, le presentó a la tripulación y con voz firme la mandó a la proa a observar si veía bancos de peces.

Los hombres remaron unos metros hasta que se hinchó la bonita vela mayor decorada con motivos locales de flores y peces. La mediana embarcación era pura artesanía; navegaba dulcemente con el cálido viento terral mientras amanecía. El diseño de sus velas le permitía navegar con todo tipo de viento de forma estable y veloz. En su pequeño mascarón de proa iba tallado un bonito tiburón blanco con la boca cerrada y los detalles decoraban puntos concretos de la nave, como el timón o la botavara tallados con formas de espirales inspiradas en los helechos y las olas.

La mar era una balsa de aceite. Los peces comenzaron a saltar alterados batiendo las aguas superficiales. Eneko se despertó con una ligera colleja del pescador que iba junto a él. Era el momento de echar las redes. Posiblemente había un depredador en el fondo empujando las presas hacia arriba. Esto ayudó a los pescadores a sacar su primera red repleta de hermosas piezas.

Solo cogían lo que necesitaban, dándoles las gracias a las propias capturas porque ellas morían para darle vida a todo el pueblo. Se les daba una muerte rápida evitando un sufrimiento innecesario.

Mientras tanto Eneko estorbaba más que otra cosa y no ayudaba; jugaba con el pescado y se burlaba de él.

De pronto de un gran salto apareció un vigoroso escualo azul con un pescado en su boca. Era Mako, un viejo conocido. Les ayudaba con la pesca. ¡Le saludaron con energía! Mako se acercó a la embarcación moviendo suavemente su aleta caudal.

Todos lo admiraban excepto Eneko, que a escondidas y sin previo aviso hizo algo terrible. Cogió un machete y le cortó una aleta a su paso, una práctica prohibida en el Pueblo Tiburón; algo absurdo y cruel que hacían muchos otros hombres en otros lugares tan solo para hacer sopas y supuestos medicamentos inservibles, desequilibrando así los océanos.

Unax y el resto no podían creer lo que había sucedido y amonestaron severamente a Eneko mientras a este se le congelaba la sonrisa entre burla y culpa.

Mako dejó una nube de sangre mientras se revolvía hacia el fondo.

El viento cambió; soplaba furioso y el día se tornó oscuro. El pacto con los tiburones se había roto. La mar se agitó y los hombres volvieron a duras penas a puerto.

En los días siguientes no salió el sol.

Una mañana, un grupo de niños salieron a la rompiente a surfear. Se divertían como siempre, ajenos a los serios problemas que acechaban al pueblo. Lucía había cogido muchas olas aquél día y descansaba antes de que llegara una nueva serie. Sus amigos habían cogido una derecha y una izquierda y venían remontando felices desde la orilla, a unos doscientos metros de ella.

De pronto, Gran Blanco se acerco despacio pero directo hacia ella y se la llevó entre sus dientes dejando su tabla flotando en la superficie. Los demás niños, tras bucear varias veces buscándola, volvieron a tierra asustados con la tabla de Lucía.

Entre las aguas se asomaron cientos de aletas que patrullaban noche y día y se hizo imposible para los habitantes de Pueblo Tiburón asomarse al agua. Los tiburones destrozaron sus redes y ya no podían pescar. La imagen era terrorífica.

Eneko no podía ni salir de casa frente a las críticas de sus vecinos. Lucía no aparecía y todo el pueblo le culpaba de sus desgracias. Venían días oscuros para los hombres.

Gran Blanco había cogido a Lucía con delicadeza, sumergiéndola rápidamente hasta la profunda Catedral submarina, donde había una gran cámara de aire donde ella podía respirar. Una especie de salón secreto de piedra y coral donde la temperatura era cálida y agradable. La luz entraba desde la superficie creando mágicos reflejos azules amarillos y verdes en las paredes y la cúpula. Lucía conocía a Gran Blanco y sabía que no le haría daño pero no entendía que estaba pasando. La dejaron con un grupo de pintarrojas de su edad para que jugara.

Pasaron varios días. Lucía lo pasaba muy bien con los diferentes tiburoncitos que conoció en aquél mágico lugar submarino. La llevaban a explorar mundos desconocidos, comía magníficamente bien y dormía abrigada con una manta hecha de bellas algas que era suave y sorprendentemente muy calentita junto a una almohada de esponja. Gran Blanco le explicó que solo estaría allí unos días y después la devolverían a casa, querían darle una lección a los habitantes de su pueblo y transmitirle a ella la educación y la sabiduría del equilibrio del Mar.

Lucía estaba encantada. Era una gran buceadora y disfrutaba  allí abajo, en el fondo de la Mar. Mientras pasaban los días le ayudaba a Mako a curar la herida de su aleta cortada. ¡Las pequeñas manos humanas eran realmente útiles!

Mientras tanto, en el pueblo, Eneko se tuvo que esconder y a punto estuvo de marcharse del pueblo. Estaba muy arrepentido pero la desaparición de Lucía, la falta de pesca y su actitud cruel y vaga habían sido asuntos muy serios. Él sabía que en realidad no era así, pero no sabía cómo salir de aquél pozo en el que se veía metido. Estaba desesperado y tendría que trabajar mucho para recuperar la confianza de los suyos. ¡Quizás nunca lo conseguiría!

Unax, como capitán que era, se sentía responsable y estaba desesperado. Paseando por la playa, intentando calmar su mente, observaba las incontables aletas nadando en paralelo a la playa. Varios hombres y mujeres sabios del pueblo le observaban desde la duna, con el rostro preocupado.

El viento soplaba fuerte y algunos rayos de sol se colaban entre las nubes. Unax grito dirigiéndose al Mar:

-¡¡¡Parlamentia!!!

Y en aquél preciso momento todas las aletas se giraron hacia él, quedándose estáticas para desaparecer súbitamente.

Al día siguiente al amanecer, Gran Blanco devolvió a Lucía a la orilla en perfecto estado, agarrándose a su aleta dorsal y muy contenta por las maravillosas aventuras que había vivido. Lucía llevaba el mensaje de asamblea de los tiburones; un collar con una caracola que debía entregar a Unax.

Y así lo hizo. Este fue a buscar a un atemorizado Eneko y a los hombres y mujeres sabios del pueblo. Se dirigieron a la roca tótem y Unax hizo sonar tres veces la caracola del collar. Tras unos momentos de espera y en silencio fueron apareciendo uno a uno los representantes de todos los tiburones de La Mar: Tigre, Martillo, Toro, Tintorera, Ballena, Pintarroja, Peregrino, Mako, Gran Blanco y Cañabota, representante de los tiburones de las profundidades. Según llegaban fueron embarrancando en la orilla.

Habló Gran Blanco y expuso la grave ofensa de los hombres. Eneko surgió del grupo y se arrodilló ante la cabeza de Mako con lágrimas en los ojos. Pudo ver la herida ya curada en el lugar donde le faltaba el trozo de aleta que le había cortado. Vio sus negros ojos, sus afilados dientes y sus branquias y se le heló el corazón.

La atmósfera estaba espesa y alterada y la vida de Eneko dependía de los tiburones. Su futuro era totalmente incierto. Los músculos de Mako estaban tensos. Eneko estaba blanco y sus manos temblaban con movimientos involuntarios.  

Cuando pensaba que moriría entre sus poderosas mandíbulas, Mako le perdonó. Eneko acarició tímidamente la áspera y fortísima piel de Mako dándole las gracias entre sollozos. Los tiburones no prometieron que las cosas volvieran a ser como antes inmediatamente pero se comprometieron a dejarles pescar y surfear.

Los hombres se comprometieron a transmitir de generación en generación toda la sabiduría que la pequeña Lucía había aprendido sobre el equilibrio y la belleza de los Océanos y sus habitantes. Y así, los tiburones honraron a la pequeña con el collar de perlas negras, orejas de mar y la caracola que le permitiría llamar a los tiburones cuando fuera necesario. Un collar que llevaría hasta que fuera muy anciana.

Uno a uno, los representantes de los escualos volvieron a La Mar. Todo el pueblo, incluido Eneko salió a surfear unas magníficas olas y a pescar. Por la noche, frente a un buen fuego, como nosotros ahora, celebraron su buena fortuna y nuevo pacto con los tiburones.

Y esta es la leyenda del Pueblo Tiburón.






dimarts, de juliol 08, 2014

1.275 Maori surf.

Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

La semana pasada fui a surfear con mi amigo Iñaki. Ambos tuvimos la suerte en el pasado de surcar las olas Neozelandesas de Aotearoa aunque no coincidiéramos en ellas. Esta vez encontramos una derecha en Iparralde para disfrutar un rato. Aunque nos quedáramos sin frenos en la furgoneta de vuelta! El caso es que algo frenaba y pudimos llegar de vuelta a casa de una pieza.

Ondo ibili kukureaders! Kia Ora!



dilluns, de juliol 07, 2014

1.274 Surfing class.

Egun on kukuoyentes de esta emisora imaginaria.

El sábado dos mujeres muy queridas de mi familia recibieron su primera clase de surf en Zarautz. Durante dos horas les di un poco de caña pero las dos pudieron sentir la mágica sensación de ir deslizándose sobre una ola. Un bonito recuerdo de una familia cada vez más salada. Aloha.

Ondo ibili kukureaders.



dimarts, de juliol 01, 2014