dijous, de novembre 10, 2016

1.328 SURFARI INTERIOR. Entrevista a Mikel Mitxelena y Naroa Susperregi. Por Jabi Iraizoz













Mikel ha trabajado muchos años en la nieve. Comenzó controlando los telesillas y trabajando como fotógrafo en una escuela de esquí. Naroa trabajaba en un ayuntamiento local pero decidieron dejarlo todo para ir a viajar en busca de una reflexión interior que cambiaría el rumbo de sus vidas. Marcharon en abril de 2015 y regresaron un año más tarde.

¿Porqué decidisteis emprender este viaje?

Por mi parte tener como oficina la montaña, observar cómo cambia la luz y fotografiar el entorno y las personas es muy gratificante. Te sientes parte de la naturaleza. En verano ejercía diferentes trabajos esperando la nueva temporada de invierno.

Con el tiempo este modo de vida me acabó cansando; la cuadrilla que formas durante el invierno se deshace al llegar la primavera, echaba de menos las olas y estar haciendo  las maletas cada cuatro meses pasa factura. Durante estos años he aprendido mucho y he conocido a mucha gente interesante. Volví a casa a trabajar en el negocio familiar, tenía un sueldo y la oportunidad de tener un empleo estable. Pero no era lo que quería hacer el resto de mi vida. Aún tengo muchas inquietudes que explorar para realizarme.

Naroa y yo hablamos y barajamos todo.

Naroa llevaba muchos años trabajando en un ayuntamiento de la zona como técnico de medio ambiente y necesitaba un cambio. Estaba cansada del funcionamiento de la administración y cada vez más desmotivada en el trabajo. Pensamos que la mejor manera de hacer una reflexión, era liberándonos de presiones externas y sociales, y sintiéndonos vulnerables ante la vida.

Mirando el mapa ¿qué destino elegisteis? Y ¿cómo financiasteis el viaje?

Durante el año anterior al viaje mientras los amigos se iban de cena nosotros nos quedábamos en casa, así ahorrábamos, guardando euritos.

La idea principal del viaje era surfear, por eso los destinos siempre eran con olas. Pero la vida no es solo surfing. Empezamos por Vietnam y Camboya. Después volamos a Filipinas a Cloud 9 que fue el primer destino con olas del viaje, donde alucinamos con el color tan azul, tan intenso y limpio del agua. Nada más llegar, un amigo, que se había adelantado, nos recibió y nos llevó a surfear un metro perfecto. Nos sentimos muy muy felices.

En Indonesia estuvimos en Bali, Lombok y Java. Además del surf disfruté mucho con la cámara de fotos.


Después viajamos a Australia donde pasamos seis meses. En la zona de Melbourne a Naroa le cogieron para trabajar en una cafetería y a mí en la cocina de un restaurante. Un amigo nos dejó un colchón en su casa. Trabajamos durante tres meses. Fue un parón un poco duro porque nos costaba entender el inglés australiano, estábamos solos. Además Naroa trabajaba de mañanas y yo de tardes con lo que sólo nos veíamos a la noche.  En el mismo Melbourne no hay olas, necesitas un coche para bajar a Bell’s beach y otros sitios. Hasta entonces todo había sido fácil porque tienes el empuje del viajero, de descubrir qué será lo siguiente. Cuando habíamos conseguido hacer una cuadrillita de amigos tuvimos que dejar Melbourne y comenzar nuestro viaje en furgoneta de tres meses.

Nuestro amigo era surfista y nos hizo un plano marcando con estrellitas todos los points desde Melbourne hasta Noosa Heads. Nos compramos una furgo Mercedes MB100, hicimos el interior de madera para poder dormir y cocinar en ella. La costa entre Melbourne y Sidney nos impresionó gratamente, nos lo tomamos con calma y estuvimos un mes surfeando en playas solitarias. ¡Habíamos retomado la aventura! Alucinamos con lo salvaje que era todo y el rollo que llevaban los surfers. Allí surfeaban todos en las pequeñas comunidades, desde la abuela, la madre el padre y los niños. Familias enteras. ¡Hasta los perros surfeaban! Había competiciones de surfing de perros (RISAS).

¿Qué sentíais cuando entrabais a surfear en una playa donde no hay nadie?

Siempre planea por tu mente la sombra del tiburón. Nunca hemos tenido un encuentro con ellos. Si con delfines, especialmente un grupo que estuvo dando vueltas toda la mañana en una playa de arena blanca que estuvimos surfeando. Se acercaban, surfeaban y saltaban. También vimos manta-rayas.

Ese lugar se llamaba Seal Rocks y fue el que más nos cautivó. Veníamos de una semana de vientos on-shore. No estábamos surfeando mucho y llovía. Viviendo en una furgoneta sin ver a nadie más que nosotros mismos no hay nada externo que te estimule y los días se hacen más largos. Al llegar a esa playa con agua cristalina, olas y delfines nos cambió la cara. Nos quedamos cinco días. Nos dio mucha alegría.

De allí fuimos recorriendo las rompientes hasta pasado Brisbane a Seventeen Seventy. Vendimos la furgoneta y regresamos a Indonesia para pasar otros dos meses para acabar bien.

A nivel surf tuve una sesión en Binging y en Medewi muy potentes. Pero los baños de Filipinas fueron muy buenos. Hicimos una cuadrilla con unos chicos de Málaga, otro Italiano y otro chico de Donostia. Fue una conexión total, sin competición en el agua. Ver a mis amigos disfrutar de las olas en un pico en el que estábamos solos es el mejor recuerdo que tenemos.


¿Qué tablas llevasteis?

Naroa llevaba un 6’4 y yo una 5’11 que me hizo Mikel Agote. Siempre buscábamos lugares que nos fueran bien a los dos.


¿Y a qué conclusiones os ha llevado este viaje?

Naroa ha dejado su trabajo. Ha estado todo el verano trabajando en una surf-shop y va a empezar a estudiar Psicología del Trabajo y Recursos Humanos.

Yo he estudiado carpintería, es algo que me gusta mucho y voy a seguir por ese camino. No queremos estar pendientes de un reloj constantemente, necesitamos chutes de buenas vibras, de emociones como surfistas que somos.

Hay que trabajar claro, pero la elección de un trabajo también es importante. Elegir un trabajo que te motive y a la vez sentir que lo que haces es lo que mejor sabes hacer, es primordial. Además poder organizar el tiempo como mejor nos convenga, es decir, ser dueños de nuestro tiempo.

Nos dio mucho que pensar una coincidencia que se repitió a lo largo del viaje. Veníamos los dos hablando de si una vida así sería posible.

Conocimos cerca de unos arrozales perdidos en Java a un personaje australiano que daba un poco de miedo al principio. Nos lo encontramos afilando una navaja nada más llegar a un Home-Stay, todo tatuado, después de una odisea para encontrar el alojamiento. En los días posteriores fuimos a surfear con él y nos contaba que tenía cincuenta y cinco años y que llevaba toda la vida trabajando cuando lo necesitaba pero que era un Soul Surfer. Fuimos conociéndole. Pensábamos que esa era su película, nos daba lecciones de vida, no tenía ni e-mail, ni teléfono, era un ermitaño. Pero ahí se quedó la cosa.

Más adelante nos lo encontramos en Bali en un sitio poco concurrido por los turistas. Y más tarde nos lo encontramos en su pueblo en Australia sin saber que vivía allí. Nos llevó a su casa y comprobamos que todo lo que decía era cierto. Había construido su propia casa de madera y era muy bonita. Era albañil, electricista, pintor, hacía sus pequeños trabajos y cuando había época de olas se marchaba a surfear.

Creo que nosotros mismos nos vamos cerrando el camino con ataduras. Creo que todos evolucionamos. Mientras pasan los años y vivimos nuevas experiencias, nuestra forma de pensar cambia. Los matices son diferentes y esto es muy positivo.


¿Os gustaría enviar un mensaje a los lectores?

Que apoyen a los fotógrafos, escritores y creadores de cultura local como tú.

Por otra parte que no tengan miedo a salir del círculo de bienestar y desnudarnos metafóricamente ante la sociedad, ante otra gente y otras culturas ya que vamos a aprender mucho. Ver tu realidad desde otra perspectiva, ver cómo eres de verdad. Cuando asumes un riesgo y luchar por lo que quieres hacer vas a crecer. Y si te equivocas no pasa nada, vuelve a intentarlo. 












dimecres, d’octubre 26, 2016

1.327 Ots. Lobo. Wolf.

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Las huellas del lobo.

Regresando de una guardia.
Jabalíes cruzando un cortafuegos.
Ciervos cruzando la carretera al amanecer. Potenciales presas para el lobo.


Cráneos de lobo encontrados en La Sierra.


Carrancas para proteger el cuello de los mastines.

Jóvenes mastines jugando entorno al rebaño.

Mastín.

Machos de ciervo con grandes cuernas.


Ciervo macho con cuernas en crecimiento.


Equipo de observación de precisión.
Excrementos de lobo.
Recorriendo La Sierra de La Culebra, hogar de lobos.
Escultura de Juan Villa homenaje a Félix en Poza de la Sal. Cuarto Milenio.
























El cazador invisible. Apuntes sobre el lobo ibérico.  

Por Jabi Iraizoz.


Como surfista me adentré hace años en la naturaleza de mano de las olas. Después observé a los animales del océano y sus algas y escenarios. Esto me llevó a fijarme en las sierras, valles y montañas y después en sus habitantes, preguntándome dónde estaría el lobo, aquél animal de enorme magnetismo inmerso en el trasfondo de nuestra educación y psique desde la infancia.

Esta vez emprendimos un viaje diferente lejos de las rompientes de la costa. Mi pareja y yo nos dirigimos hacia la Sierra de La Culebra con la intención de acercarnos al lobo ibérico. Había leído sobre los osos, lobos, linces y jabalíes de Europa del Este, de Rusia y Rumanía en Los señores del bosque pero me sorprendió descubrir que en la Península Ibérica contábamos con una población de más de dos mil ejemplares de Canis Lupus Signatus en libertad. Y para nuestra sorpresa había grupos de personas que se dedicaban a observarlos y defenderlos. Hacían posible a su vez que personas neófitas en el tema pudieran aproximarse a seguir las huellas del lobo.

Pero hay que empezar por Félix. El doctor Félix Rodríguez de La Fuente fue muy inteligente. Él quería salvar al lobo pero en la España durante la dictadura estaba considerado como una alimaña y debido a la existencia de un departamento para la eliminación de las mismas (en las que se incluían lobos, zorros, buitres, linces, osos, águilas y un largo etcétera) estaba en serio peligro de extinción. Solo quedaban unos doscientos ejemplares.

El señor Félix sabía que intentar protegerlo directamente era imposible. Hay que recordar que por entonces no había grupos ecologistas y fue él quien cambió la conciencia de todo un país que empezó a mirar con admiración y compasión a la riquísima fauna que nos rodeaba y a la que empezaba a acabársele el tiempo.

Curiosamente algunos de estos grupos se volverían radicales en sus opiniones sobre los métodos de Félix al criar algunos de esos animales en semi-libertad para explicar al mundo sus virtudes. ¿Quizás mereció la pena hacerlo para salvar a muchos más? Quienes pretenden mostrar a este maestro como un ser cruel seguramente no comprenden que era un gran amante de la naturaleza cuando muy pocos la defendían. Fue sin duda un adelantado a su tiempo y sembró unas sólidas bases para la conservación de las especies de flora y fauna filmando y narrando unas espectaculares imágenes que hoy en día aún dejan con la boca abierta a la audiencia.

Llegamos concretamente a Villardeciervos y jornada tras jornada fuimos haciéndonos una panorámica de los distintos actores que conviven, cada uno a su manera, con el lobo. A día de hoy la región, está poblada de árboles, pinos, robles y brezo. Anteriormente no había arboleda porque el monte se “chiscaba”, es decir, se le prendía fuego. En los años setenta se reintrodujo al ciervo y hoy en día el lobo tiene presas naturales a las que cazar entre las que se encuentra también el jabalí y el corzo. Se trató de introducir al gamo pero no consiguió salir adelante.

Las primeras salidas que realizamos de la mano de nuestro guía nos dejaron ver a tres jabalíes adultos con seis o siete jabatos y más de veinte ciervos con sus grandes cuernas. No esperábamos estar rodeados de estos grandes animales tan pronto. Siempre salíamos en todo-terreno antes del amanecer y al atardecer, ya que el lobo ibérico se ha especializado en la caza y recorrido de su territorio por la noche, principalmente para esquivar al hombre. En cuanto a las aves, observamos con potentes telescopios al abejaruco y al águila culebrera. Las guardias transcurrían con la vista alerta desde puntos estratégicos de la sierra de forma respetuosa.

La primera huella de lobo que vimos nos emocionó. No se me olvidará nunca. Prácticamente idéntica a la del perro pero en el entorno que sabíamos que frecuentaba. Los excrementos (iguales que los de perro pero con mucho pelo procedente de sus presas) cercanos no dejaban lugar a dudas, el lobo había pasado recientemente por allí.

Su presencia nos rodeó durante todos los días que pasamos amanecer y atardecer tras el siguiente. Las huellas en el cemento fresco de un cementerio a no más de cien metros de uno de los pueblos de La Sierra, en las orillas de las lagunas, en los cortafuegos, nos mostraban que el lobo estaba en todas partes. El porcentaje de avistamientos en la época adecuada puede ser bastante exitoso. Lo que está claro es que el lobo sabe cómo protegerse y como proteger a su manada. Es imprescindible contar con la gente local conocedora del terreno y respetuosa con el mismo.

Conocimos a un pastor. Es una zona lobera por lo que están acostumbrados a convivir con él desde el respeto y el conocimiento de este super depredador. Nos describió tres normas imprescindibles para la protección del ganado:

1-     El pastor tiene que estar con las ovejas, siempre.
2-     El rebaño va protegido por mastines. En este caso mastín español. (antiguamente se le ponían unos collares de pinchos llamados carrancas).
3-     El rebaño se guarda por la noche, antiguamente en cercos de piedra, ahora en naves.

Estas medidas se consideran un ejemplo a exportar a otras zonas que comienzan a convivir con el lobo de nuevo.

Pedro, ganadero de ochenta años de edad, nos contó dos historias que vivió en primera persona  cuando era joven.

La primera sucedió cuando había encerrado al ganado por la noche. Era enero en la primera quincena cuando más ilumina la luna la noche en todo el año. Tenía que recorrer cuatro kilómetros hasta Villardeciervos para volver a casa. Caminando se dio cuenta de que el lobo le seguía de cerca. Dudó si volver atrás pero recordó que su abuelo le había dicho que no hay que mostrarle miedo al lobo. Así continuó los cuatro kilómetros mirando por encima del hombro con mucho miedo. Agarró una navajilla que llevaba en el bolsillo por si acaso le atacaba. El lobo le acompañó hasta la entrada del pueblo y entonces desapareció.

Su segundo encuentro sucedió estando Pedro con sus ovejas. Vio a un gran lobo. Pedro intentó espantarlo tirándole piedras. El lobo las esquivaba y él dice que de los nervios, aunque era un buen tirador, no daba una. Llevaba un cartucho pero no tenía la escopeta junto a él. Al ver que el lobo no se iba optó por dejarle atacar a sus ovejas mientras cogía su escopeta. Solo fue un instante pero al volver no había rastro de él y no había tocado a las ovejas. Cree que el lobo adivinó sus intenciones. Hay que tener en cuenta que en esta época aún no se había reintroducido al ciervo y este se veía tentado por el ganado al no tener una de sus principales presas naturales.

Pedro no cree que el lobo deba desaparecer.

Tuvimos también la oportunidad de conocer a los guardabosques, uno veterano y otro más joven. Narraron una historia increíble. El más veterano en una ocasión se encontró con una lobezna cara a cara. Desde entonces cada vez que iba al monte y escuchaba el motor de su Land Rover verde salía a saludarle. La llamaron Loli. La loba Loli más adelante fue tristemente abatida por un cazador furtivo.

Existe un Centro del Lobo en La Sierra de La Culebra. Allí habitan un grupo de lo que se denomina “lobos troquelados”. Son lobos que ya han tenido contacto con el hombre, bien porque han sido rescatados bien porque han sido criados en cautividad. Estos lobos no pueden ser reintroducidos en la naturaleza porque han perdido su habilidad de caza o no la han aprendido. Tampoco rehúyen al hombre porque están ya acostumbrados a él. Unos pocos días antes de nuestra llegada un radical ignorante de estos conocimientos rompió la verja del centro y los dejó en libertad. Afortunadamente pudieron ser recuperados aunque uno de sus cuidadores sufrió el ataque de un lobo que estaba sometido a un gran estrés. La cosa no fue a mayores. Existe el debate de si los lobos deben ser criados en cautividad o no, ya que es un animal salvaje. O educar a la gente para verlos en su medio. Un debate similar al de los cetáceos o animales marinos en cautividad para disfrute del público.

Hay algunos grupos que opinan que proporcionar algún animal muerto de tanto en cuando al lobo ayudaría a poder observar a la manada alimentándose.

La administración, dicen algunos ganaderos a los que no les molesta la presencia del lobo, debería de proporcionar medios a modo preventivo, proporcionar mastines, financiar el pienso y veterinarios de los mismos, pagar las ovejas muertas de forma ágil, etc…

La caza del lobo a día de hoy se subasta. Se pagan alrededor de cuatro mil euros por el derecho a cazarlo en La Sierra de la Culebra. Se da la contradicción de que el mismo lobo que unos turistas que van a observar en su hábitat con telescopios puede ser abatido unos meses más tarde por un cazador. Se estima que el turismo del lobo genera muchos más ingresos que su caza.

Como curiosidad se observa que la actividad psíquica es superior en el lobo que en el ciervo. Los lobos cazan en manada y normalmente no se enfrentan en solitario a sus presas.

En los años cincuenta se escucharon los últimos aullidos del lobo en el País Vasco. Pero el lobo ha tratado de regresar en varias ocasiones a sus territorios desde Cantabria y es abatido repetidamente. Este aparece en numerosos escudos de pueblos de esta comunidad ya que en el pasado habitó este territorio con normalidad. Antiguamente se celebraban los “Otsabilko” o días dedicados al lobo. Otsaila significa el mes de los lobos que corresponde a febrero en euskera. El apellido Otsoa u Otxoa significa “El lobo” que antiguamente se empleaba como nombre. Sorprendentemente el lobo no está incluido en el catálogo de especies protegidas del Gobierno Vasco. Es el último eslabón de la cornisa cantábrica que le falta por recuperar al lobo para llegar a los Pirineos desde el norte.

Al norte del Duero la especie del lobo se gestiona, es decir se regula su población con la eliminación mediante su caza. Mientras que al sur del Duero está estrictamente protegida como en todo Portugal, donde se estima que habitan unos trescientos ejemplares. En Sierra Morena la población está prácticamente extinguida.

Los ganaderos que han ganado con los años la comodidad al perder su convivencia con el lobo ahora no quieren renunciar a tener a sus animales a sus anchas al reintroducir al lobo. Muchos se niegan a tomar cualquier tipo de medidas como adquirir mastines, vigilar más de cerca al ganado, guardarlo por la noche o adquirir un seguro. La administración juega una vez más un papel muy importante en este difícil equilibrio de todos los actores que tienen en este asunto al lobo como eje.  

Continuamos nuestro camino para visitar las calles de Poza de la Sal por donde corrió sus aventuras de la niñez Félix Rodríguez de la Fuente y visitar el espacio medioambiental que el ayuntamiento ha puesto en su memoria. Así como honrarle en las distintas estatuas que le recuerdan en esta localidad donde nació. Este hombre dijo una vez que no podíamos permitir que los aullidos del lobo desaparecieran nunca de las noches de la Península Ibérica.

Algunos dichos populares de La Sierra de La Culebra sobre el lobo:

Sobre el lobo y su comportamiento:

El lobo viejo caza a la espera.
Lobo hambriento no tiene asiento.
Por los Santos la nieve por los altos y los lobos por los bajos.
El lobo carne no hace, cerca de donde yace.

Sobre lobos y pastores.

Lobos ahullando, pastores en vela.
Al lobo hermano, con lanza en la mano.
Pastor caravero (charlatán) hace al lobo carnicero.
Pastor cucharero y lector hace al lobo gran señor.

Sobre el lobo y su ciclo biológico

Gatuña florida, loba parida.
El primer día de mayo, corre el lobo y el venado.
En enero siete lobos por el sendero.
En abril, cada loba en el cubil.
Por Santa Cruz los lobatos ven la luz.

Sobre lobos y mastines

La amistad del lobo con el mal perro la paga el dueño.
Perro que a lobos mata, lobos le matan.
Al fin del año ha corrido más un mastín que un galgo.

Agradecimientos/Documentación:

A nuestro guía Miguel Ángel Garijo por su conocimiento y su buen humor. Porque comprende como nadie la necesidad de entendimiento entre distintos grupos de personas que conviven entorno al lobo. www.aherca.com

A Iker Jiménez y sus programas por informar, culturizar y dignificar la figura de Félix.
A El Hombre y La Tierra. 
La 2.
A las gentes de Villardeciervos.
A los guardabosques.

Al lobo.

diumenge, d’octubre 23, 2016

dimarts, d’octubre 04, 2016

1.325 Axi Muniain. Jaws. Mavericks. Todos Santos.


 
Photo by Chris W Hoyte

Entrevista a Axi Muniain (publicada en 3sesenta este año).

Por Jabi Iraizoz

Coincidí con Axi en el bar Iruña de Zarautz junto a su escuela de Surf para comentar sus ansiadas aventuras en Jaws y Mavericks recientemente.

Observé una escena entrañable. Tres amonas (abuelas) de su localidad le preguntaban en euskera con interés por su último viaje. Axi les dedicó su tiempo con respeto y cariño para explicarles todos los pasos que había dado y se le veía que lo hacía de corazón, como alguien que tiene muy claro de donde viene y que forma parte de su comunidad. Ellas le decían que estaba muy delgado y que menudas olas había cogido. Pese a que era evidente que estaba exhausto de la maratón de viajes y adrenalina que le había reportado su expedición a tres de las olas más salvajes del planeta, no reparó en dedicarles unos buenos minutos a estas atentas damas con una sonrisa.

Por una parte Axi es humano, a veces pilla catarros como tú y como yo y si se corta con una astilla mientras corta leña, sangra. Pero por otra parte es un surfista en la élite mundial en la caza de olas gigantes, un fuera de serie en ello. Es realmente bueno en algo que muy pocos son capaces de hacer.

Señores con poder de decisión en las marcas, sigan apoyando a Axi Muniain por favor. Es una apuesta sólida, respetuosa y profesional. Permitan que Axi pueda ir a la caza de las marejadas que viajan por el planeta y no se verán defraudados. Espectáculo garantizado. Y ahora, tiene su plaza ganada en Hawaii con humildad, determinación y valor. Gracias.



En los últimos años has adquirido una experiencia de élite en el surf de olas gigantes explorando Galicia hasta la extenuación descubriendo olas nuevas increíbles, batiéndote en Nazaré y en casa en Agiti, Roka Puta y Playa Gris además de Marruecos.
¿Qué te ha movido a elegir este momento de ir a la caza de dos olas como Jaws y Mavericks mundialmente reconocidas por su perfección, dimensiones y peligrosidad?

La intención de surfear Jaws a remada tradiconal surgió en mi hace muchos años pero el reto de surfear por primera vez Belharra a remada tradicional se anticipó por mi cercanía a la ola. Lo conseguí en el invierno de 2.008-2.009. A raíz de esa ocasión gente de gran renombre se ha visto atraída a intentarlo también. Haber derribado esa barrera le enorgullece a uno plenamente.

Al mismo tiempo los brasileños empezaron a surfear la izquierda de Jaws por primera vez. Al ver que ya no iba a ser el primero parte del atractivo del reto cayó y sobre todo a la hora de conseguir financiación por parte de los sponsors.

Al mismo tiempo seguí mi camino en la búsqueda de olas descomunales en nuestras costas atlánticas y las encontramos de un potencial extraordinario. Nos ha servido para atraer a gente de renombre y compartir sesiones memorables con ellos muchas de ellas a puerta cerrada. Los años fueron pasando, fuimos investigando y entablando conversaciones con ciertas personas. Me tiraba mucho para atrás el tener que ir a olas famosas masificadas cuando podía seguir disfrutando de olas de gran potencial sin el stress mediático.

Lo que me ha motivado a ir ahora han sido varios motivos. Uno de ellos es que el niño no ha dejado de patalear. Ha sido el invierno que no se ha conocido en Hawaii respecto a gran marejada. Al ver lo que estaba sucediendo en Jaws, que se estaban empujando realmente los límites, el lugar de la revolución del surf en remada tradicional. Para ser partícipe de ello sentía la llamada de ir en ese momento preciso. Lo que no me esperaba de ninguna forma era conectar Jaws, Mavericks y Todos Santos persiguiendo la marejada.  

La ola de Jaws tiene un gran atractivo para mí que supone un freno para otros. No tiene una simple sección. Lanza el pico del norte en un tamaño gigante, siendo un swell super-sólido y con periodos altos puede que conecte con el bowl del oeste y sea un espectáculo náutico sin precedentes que no vas a poder encontrar en otra ola.

Me di cuenta cuando volví a Mavericks. Guardo mucho respeto por la ola y sin embargo muchos locales me decían tú estás loco tio. Me estaban catalogando de loco por ir a intentar remar Jaws con esos swells un tío que acababa de pasar ese mismo día dos espumas debajo del agua.  

Mavericks con componente oeste hace un efecto slab que hace echarse para atrás a cualquiera de los riders del mundo por muy majara que esté.

Para la preparación he estado muy en contacto con Pedro Liria de Azti Tecnalia. A pesar de que Greg Long, Ian Walsh y muchos de ellos han compartido cuales son las direcciones apropiadas y las formas en las que actúa en base a estas, Pedro me ha ido proporcionando información sobre los picos más altos de cada marejada. Me informaba de que no se habían visto mares así en los últimos veinte años.

Gracias a la llamada del Eddie Aikau hemos podido estar más tranquilos. Ha habido sesiones compartidas con los locales sin ningún tipo de stress y fluyendo y de risas. Una auténtica maravilla en ese aspecto.


¿Has visto diferencias entre tu preparación-habilidad y la del resto de la gente en el agua en esas sesiones?

Me he sentido más identificado de lo que me imaginaba. Me ha llamado la atención observar el instinto de supervivencia que a todos nos aflora cuando te viene el santo marrón encima. Desde la primera sesión empecé a trabajar referencias dependiendo si estaba atacando a la izquierda o la derecha o si estaba en el pico del norte o en el bowl del oeste. Para las series grandes tenía mis referencias.

Cuando entraba el santo serión escapaban todos. Y muchas veces intentaba estar muy calmado sin ansiar la ola y esperando mi turno. Mi objetivo no era marcarme el tanto sino llamar la atención respecto a que pensaran este tio que acaba de llegar aquí lee el mar muy bien y tiene mucha paciencia. Quería ganarme el sitio y el respeto de la gente desde la humildad, la determinación y desde la capacidad de interpretación del mar. Las primeras dos sesiones fueron en base a esta decisión que había tomado. Algo que me resultaba muy frustrante. Cuando venía la serie siempre había uno que se iba más adentro, se daba la vuelta y bueno, dejabas la ola pasar.

Pero no he visto demasiada diferencia. Creo que las referencias allí son gente como Kai Lenny, Albee Layer, que son las canteras que trabajan las líneas en ola grande, performance, y Shane Dorian, Greg Long e Ian Walsh. Estaba deseando estar allí con mis tablas para quedarme sin excusas y hacerme unos drops de verdad. No he visto grandes diferencias en cuanto a lo que parte técnica se refiere. Me atrevería a afirmar que no solo me he ganado el respeto con los valores que he apuntado antes sino con otro tipo de habilidades que se demuestran con las trazadas que vas dibujando en la ola, o viendo como arriesgas con convicción y confianza para apurar más o menos.

En ese aspecto me he ido soltando cada vez más y sintiéndome más cómodo. Los demás tampoco son superhéroes. Son de carne y hueso y los ves escapar y patalear para no ser cazados como hace todo el mundo. Pero son unos grandes maestros con una gran determinación que saben cómo escoger, cuales son las bombas, cómo atacarlas y la verdad es que he aprendido, he aprendido muchísimo en estos últimos días.

Como anécdota te puedo contar que en una de las primeras sesiones estaba esperando y esperando, entró una serie gigante y de repente salió todo el mundo en estampida, incluído Shane Dorian porque eso se contagia. Y yo miraba atrás y pensaba que acorde con mis referencias cruzadas estaba en una ubicación prácticamente gps y veía que estábamos bien situados respecto a otras series gigantes que habían entrado. Pero ahí es cuando dices, a ver, no vayas de listo que tienes aquí a los más chalaos y más escarmentados del mundo y están remando con cierta intensidad, así que chaval escapa de aquí.

Luego ya en otras sesiones fui a mi rollo con mi lectura y evidentemente cuando apuras puedes quedarte solo y vendido pagando el exceso de confianza. Pero es parte del juego. Y es la otra cara que siempre tienes que probar. No vale salir invicto de Jaws si no te comes un buen serión en el pico del norte desde arriba hasta abajo. Sería como jugar a la ruleta dando solo un gatillazo. Hay que hacer frente a eso.

¿Qué sentiste al ver que estaban todos los mitos allí?

Por un lado puede resultar un poco vergonzoso cuando los tienes cara a cara por no saber cómo se llama alguno. Al mismo tiempo lo gracioso el presentarte como un desconocido pero al estar en el pico formar parte de ese círculo tan inaccesible. Hay un mínimo respeto por estar en esas sesiones de forma continua. A veces me cuesta distinguir quién es quién hasta que se presenta. A veces conoces los nombres pero no les has puesto cara. Son situaciones graciosas. Es muy reconfortante el haber trabajado durante tantos años y el haber compartido sesiones con gente tan en la élite como Greg Long, Mark Healey, Ian, Dave Wassel y muchos otros. Genera cierto aprecio, sobre todo cuando superas sus expectativas que ellos tenían en cuanto a las olas que hemos compartido con ellos, las habilidades y la logística de coordinación que tenemos tanto Jerome y yo. Todos esos aspectos son elementos muy importantes para generar un vínculo de confianza único. Trabajo en equipo y disfrute.

Al aterrizar allí solamente habiendo avisado a Greg e Ian y entrar y ver a Mark Healey gritando tu nombre en el pico y otro tanto Keali’i cuando tú estás tratando de pasar desapercibido te hace sentirte más arropado y más cómodo entre tantos grandes. Poco a poco vas animando a la gente tanto en sus take-offs como en sus tortazos y según avanzan las sesiones todo es más familiar.

¿Qué es Skull Base?

Es mi familia en Hawaii. Hemos hecho tanta amistad que son como hermanos. Quiero dar las gracias a toda la familia Walsh incluyendo a sus padres y a todo el equipo al completo. Cuando la primera visión que ves dentro de un entorno completamente blanco y que estás tratando de enfocar, ver unos puntitos negros que cada vez se hacen más grandes acudiendo a tu rescate pues es la puta hostia.

Para que lo entendáis mejor. Desde el punto profesional es una marca fundada por los hermanos Walsh y sus colegas. Este año Skull Base ha sido premiada a la mejor empresa emprendedora de Hawaii por su trabajo y labores sociales. Tienen una flota enorme de motos de agua. Coordinan todo el tema de salvamento en Jaws. Es la puerta para entrar con buen pié en la isla. Tienen formación muy profesional con los navy seals de salvamento. Son muy buena onda y su lema es “All you need” “Todo lo que necesites”. Desde un rodaje para una superproducción hasta una sesión pequeña, barcos, motos, planes de rescate y viajes entre islas. Son gente muy respetada. A priori parece mucho dinero porque son mil dólares por día pero cuando les ves arriesgar como arriesgan no es dinero.

¿Cómo se vive la vibra hawaiiana? El escenario, el compañerismo, la naturaleza.

En alguna sesión he estado solo en el pico mientras la gente hacía tow-in y ha habido momentos que te emborrachan de lo afortunado que te hace sentir. Miras a tierra y ves un paraje verde lleno de palmeras…A pesar de estar frente a un acantilado un poco hostil (RISAS), ves un background con toda una foresta verde de cocoteros y piñas y es una maravilla. Es precioso. Me sentía muy afortunado. Sobre todo al ir compenetrándome con aquellas personas. Pensaba que el surf estaba muerto pero he vuelto de Hawaii diciendo el surf está vivo. Al menos en la ola grande y cuando no se trata de competir. Si accedes debidamente e intentas respetar aunque los demás se salten tus propios tiempos. Si sigues siendo paciente mostrando templanza y hablas desde el corazón te da pié a que ellos mismos te vayan arropando. Pasa a ser una amistad y de ahí a un sentimiento de familia para que todos estemos bien. Como en el alpinismo cuando coincides en ciertos parajes hostiles. Ahí es donde la gente se tiene que unir.

Con Skull Base hemos accedido a puntos que son inaccesibles si no los conoces. Donde no llega ningún turista. No estamos acostumbrados a ese tipo de parajes. Pillando unas olitas en esas bahías escondidas me sentía como si tuviera doce años cogiendo mi primera ola.

¿Sigue habiendo Soul Surf en olas grandes o prima el conseguir la foto para los sponsors?

Existe el Soul Surfing. En las últimas sesiones el pico estaba mucho más descongestionado y veía el puro disfrute de la gente. Sin ansia, sin perseguir a los fotógrafos al salir. Si habían documentado las olas que habían pillado bien y sinó también.

Por otro lado había gente que iba remando o tirándose desde un barco tratando de conseguir su momento de gloria que al ver motos piensan que van a ser rescatados. Pero si no contratan a nadie no se les va a ir a rescatar ya que si estos chicos pierden la moto esa gente no se la va a remunerar y tienen que jugarse la vida constantemente. Esas ansias de salir en la foto las estoy empezando a ver en nuestras costas. Hay que hacer las cosas bien. Es algo que me empieza a preocupar cada vez más.


Probablemente has marcado un antes y un después tras clavar la bandera en Hawaii de esta manera…

Muchos me han felicitado pero he estado haciendo un árduo trabajo hoy en día del que la gente no es consciente y eso mismo me ha supuesto destinar el presupuesto de mis sponsors a esa investigación. Ha sido una etapa difícil pero que me ha dado cierto prestigio y otras oportunidades. Aunque haya perdido unos años golosos me encuentro en mi mejor época de surfing de ola grande y más ganas que nunca. Con más facilidades que nunca debido a las amistades que tengo.



¿Te gustaría enviar un mensaje a los lectores, o agradecer algo a alguien?

A Skull Base, Shawn, Luke e Ian, DK, Kolomona, Curtis, Kaipo, y un largo etc…



Preguntas de los lectores:

¿Te has visto alguna vez en una situación que te haya hecho replantearte lo que haces? Si es así, ¿cómo lo has superado?

Si he estado en situaciones en las que he visto en peligro mi integridad física pero como suelo decir eso se puede ligar a un exceso de confianza, una mala lectura, no coger el punto a los tiempos…quizás he estado en más de las que debería. Pero siempre he ligado esas malas experiencias a esos errores que se pueden cometer, prometiéndome que si salgo de esta ese error no lo voy a volver a cometer pero nunca pensando en que no voy a volver a meterme en las olas grandes.

Es verdad que cuando estás bien asentado en el verano tienes tus momentos de reflexión y quizás ese día no te sientas que seas capaz de mover el mundo y la parte sensata empieza a preguntarte tio, esto que haces Axi ¿te merece la pena? Si lo miramos en cuanto a lo que me reporta no me compense económicamente ni esa gloria que viene en un segundo o tercer plano para mí no debería ser el motivo suficiente para hacer esto; con lo cual la respuesta me viene cuando la marejada coge una intensidad extraordinaria y cuando se ponen todos los colores en el mapa siento que mi sitio esta allí y no en otro lugar.

He tenido buenas liadas como agotamientos por falta de oxigenación en todo el cuerpo, y con sensaciones de ver en blanco y negro, chiribitas, no poder coger aire por fracturas de costillas cuando expulsas y eres incapaz de respirar cuando se te va a echar la siguiente ola gigante encima, rebotando en paredes con escombro…he hecho todo tipo de locuras y de todas ellas he aprendido y creo que he gestionado mis miedos bien.


¿Hay tanta diferencia entre las olas grandes que tenemos aquí y las de Hawaii?

Jaws es increíble, tienes una autopista delante de ti con un túnel enorme que se avecina pero por lo general es relativamente seguro para poder salir por tus medios por el canal.

Tenemos olas que podríamos comparar con Jaws o Mavericks pero que no son frecuentadas por su peligrosidad. Un ejemplo es Agiti. Si tuviéramos la oportunidad de remarla, aunque yo ya lo he hecho. Todos sabemos que no se pueden cometer errores. La cercanía a las rocas hacen de esta ola muy insensata de intentarla en remada tradicional.

Tenemos muchas casi-ola como suelo decir. La ola de San Antón yendo hacia el oeste delante del faro de Getaria. Allí hay otra ola que hace un slab, que es el fenómeno que hace Mavericks cuando está de oeste y coge el bowl delante del pico, que se alza y coge de la base igual que Agiti. Esa última succionada te hace volar cayendo el labio hasta su propia base. Son olas que están prácticamente vírgenes.

La sacudida de Mavericks y Jaws tienen una fuerza impresionante. He visto muros y carvernas gigantes avanzando a velocidades que te dejan atónito. Eso es difícil comparar con otras. Pero podemos decir que los retos aquí cuando está muy sólido no andan lejos. Es un gran entrenamiento para afrontar un desafío de ese calibre.


¿Cómo te pones los vaqueros con los huevos tan grandes que tienes?
RISAS. Pues cojo un huevo y me lo lanzo por encima de un hombro, cojo el otro y encima del otro. Los llevo en la chepa y la gente se piensa que llevo el Patagonia hinchado. Es coña. El efecto reside en que no soy muy de pantalones pitillo. Soy más de pantalón ancho y holgado. Aunque la chavala intenta cambiarlo.

¿Cómo superas tus miedos?

Echándole la culpa a los errores. El Mar no genera malas experiencias, no va a castigarte. Va a darte lecciones de humildad. Al Mar tienes que entrar con todo el respeto y humildad del mundo. En el momento en que te confías, que empiezas a priorizar otros factores que deberían quedar en la orilla como ansiar la gloria, etc.. Que esas experiencias sean tu escarmiento no tu bloqueo, lo que te impida desarrollarte como surfista. Todo eso lo suelo empezar a hacer cuando estoy bajo el agua.

Ahora lo reconozco, una de las promesas que hice es que no iba a entrar más por la izquierda de Roka Puta porque andaba rebotando en marea alta un día en el que no había gente vigilando con el mar subiendo. Pero hoy es el día que no entro por la izquierda pero entro por Playa Gris. RISAS. Intento canalizar esos temores antes de que se arraiguen.

Los miedos los tiene todo el mundo o cierta preocupación. Pero cuando le das más espacio que se merece no vas bien. Debajo del agua es bueno distraer tu mente con pensamientos positivos. No estar alimentando los temores, si invocas a los fantasmas despiertan y no es conveniente.

¿Cuál es la ola que sigues surfeando en tu cabeza cuando cierras los ojos?

Yo creo que Roka Puta. Porque es la que me ha curtido y es la que me ha contribuido en otro tipo de surf, en el surf de performance en ola grande. Me imagino en ese tubo gigantesco conectando con la arruga con la seta que sale y conectando con el segundo bowl y continuando de nuevo dentro de una caverna gigante. Es difícil pero en ocasiones cuando está gigante se levanta un muro imponente y puede que la ola ruede sin que le afecte tanto la roca. Cuando se da ese tipo de olas es una World Class sin duda alguna.

También un drop en una ola gigante en Playa Gris a remo.

Quizás una pirámide gigantesca en nuestra querida y secreta ola Tiralín en Marruecos que es un pequeño efecto como Nazaré.

Quizás en Nazaré en una ola gigantesca. O también en el Sahara cuando nos evadimos de todo surfeando olas de un par de metros entre amigos y fluyendo como pocas veces lo haces en la vida, sin preocupación alguna, sin cobertura, a lo hippie total con lo más fundamental. Buscando estar en el momento apropiado en el pico y disfrutar de la ola. Que la mayor de tus preocupaciones sea dosificar el agua. Es una maravilla.

Eso antes de este viaje RISAS. Ahora están en mi mente estas tres olas. Todo es Mavericks, Jaws y Todos Santos. Que también me imagino haciendo algo extraordinario en ellas.

dimarts, de setembre 06, 2016

1.324 Pablo García. Erraldoi bat isiltasunean. Un gigante en el silencio. A giant in the silence.

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Photo by Jabi Iraizoz



Photo by Greg Rabejac

Photo by Greg Rabejac

















entrevista a Pablo García

por Jabi Iraizoz


La primera vez que vi a Pablo surfear fue un día en una derecha de roca un día de surf cualquiera hace unos cuantos años. Escuché como contaba historias de olas lejanas e imposibles de uno de sus recientes viajes a otros surfistas mientras esperábamos la serie. Me pregunté quién sería.

Recientemente, con el corazón encogido, pude observarle pilotar la moto de agua con precisión de neurocirujano en la noche cerrada en olas de cuatro metros, esquivando con maestría enormes espumas una y otra vez.

Pero este hostelero profesional no se queda tranquilo solamente en la titánica tarea de asistir a Axi Muniain en sus aventuras. Cuando cierra la persiana, no importa la hora que sea ni los kilómetros por recorrer, si hay una sesión grande y buena, es muy probable que Pablo esté y se lleve una de las bombas del día.   


¿Cómo llegaron las olas a tu vida y empezaste a surfear?

Mis padres eran hosteleros y tenían dos bares en el malecón de Zarautz. El Náutico y el Marina. Comíamos allí y hacíamos nuestra vida en torno al primero, frente al mar. De ver a la gente insistí en tener una tabla hasta que la conseguí. Tenía ocho años.

¿Y las olas grandes?

Pues poco a poco. Iñigo Idigoras y Axi son amigos de toda la vida y empezó la cosa cogiendo un poquito más un poquito más y también por escapar de las multitudes. Es algo que no soporto, surfear con mucha gente. Era una vía de escape para estar tranquilo. El pique con el colega, que si este se ha cogido una de dos y medio, pues yo también. Con catorce y quince años ya empezamos a movernos por los spots de referencia. Fue progresivo.

Y por supuesto con la referencia de Ibon Amatriain. Siempre nos hemos fijado en él para seguir sus pasos de pionero en nuestra costa.

¿Cómo te fue en competición?

Hace años hacía todo el Circuito Vasco, también bastantes pruebas del Ballantines. En su día los EPSA. No se me daba mal pero llegó un punto en el que no me llenaba mucho. Cogí el bar muy joven y muchos fines de semana tenía que trabajar coincidiendo con los campeonatos. Y como ya había conseguido buenos resultados no me seguía mereciendo la pena. Prefería cogerme días para viajar y disfrutar surfeando que no competir.   

¿Cuál ha sido la ola más grande que has surfeado?

En Playa Gris. Al día siguiente de la gran ola que pilló Ibontxo. No estaba tan grande pero de repente entró una serie gigante. Era la época en la que todavía no usábamos ni chalecos de tow-in ni tablas pesadas ni todo lo que hay ahora pero con todas las ganas. Fue en el 2007-2008. Esa a tow-in. A remada tradicional probablemente este invierno en Roka Puta.

¿Cuál ha sido la peor comida de tu vida?

Fue en México la primera vez que fui la primera vez que entré al agua. En Pascuales. Me comí una serie de siete olas en la que lo pasé muy mal. Estaba muy grande.

¿Cómo se vive una comida en una ola de más de cinco metros a nivel físico, mental y emocional?

Lo más importante es estar preparado mentalmente. Los tres factores son importantes porque si estás bien físicamente vas a aguantar mucho mejor y eso te sube el control mental. Si entras al agua pensando que está demasiado grande vas mal. Tienes que entrar al agua tranquilo.

La experiencia también es muy importante. Saber que tu cuerpo puede aguantar debajo del agua mucho más de lo que tu cabeza cree. Afrontar las cosas con serenidad.

¿Qué pasa por tu cabeza cuando estás ahí abajo en la oscuridad?

Intento pensar lo menos posible. Pienso tranquilo, ya has estado antes aquí y siempre has salido. No hay prisa, ya saldré. Ahora con los chalecos etc…todo suma.

¿Qué estadios pasas bajo el agua?

Eso depende mucho del sitio donde estés. Por ejemplo en Roka Puta te sacude muy fuerte pero sabes que no estás profundo, que en cuanto eso pare sales enseguida. En Galicia te mueve muchísimo el mar, de repente te suelta y entonces es caída al vacío, a la profundidad. He tenido dolor de cabeza y oídos del cambio de presión súbito. Donde rompe la ola cubre muy poco pero justo después hay mucha profundidad. Es todo muy tranquilo pero sientes que estás muy abajo.

¿Qué se siente al bajar una ola así?

En el momento estoy muy concentrado en hacerlo todo bien y no caerme. Ya cuando paso esa situación crítica llegan las sensaciones al sacar el bottom y me llega la emoción de haberlo hecho, que buena.

¿Cómo te afecta la adrenalina a lo largo de un día largo de olas grandes?

Al principio de la sesión es cuando más adrenalina bombeas. Por mucho que lleves tiempo mirándolo desde fuera, ahí es cuando te vas a enfrentar a lo que hay. Luego, tras la primera ola me voy relajando. Después de varias olas te relajas. Aunque hayas comido ves que todo ha ido bien. Te vuelve a subir cuando viene la serie del día pero al principio está a flor de piel, casi ni hablas.

Esos días son muy pocos y estamos todo lo posible en el agua, hasta que el cuerpo aguante. Llevamos barritas energéticas en la moto. He llegado a estar once horas en el agua, aunque eso fue en olas más pequeñas, en Namibia, en el tubo increíble. Y como tienes que remontar andando pues comes algo y bebes agua al pasar delante del coche.

Cuando las olas son muy buenas sacas fuerzas de donde no hay. En cuanto sales del agua y te cambias no puedes ni moverte.

¿Cómo gestionas el miedo?

Catalogar el miedo es muy complicado. Tengo muy claro hasta donde llegan mis límites. Si que hay días que al entrar piensas que está un poco más grande. Pero voy muy bien acompañado. Y entre todos creamos una sensación de equipo. Nos cuidamos. Cuando estás solo se dispara. Ahora llevamos una moto más de apoyo por si falla una tener la otra. El miedo es peligroso. Si tengo miedo de verdad no tengo ningún problema en no entrar al agua.

A Axi le sigo bastante pero por ejemplo en Agiti le puedo lanzar en olas y yo igual no tirarme porque es una ola con unas consecuencias muy serias que da mucho respeto. Yo calculo muy bien las cosas y no tengo nada que demostrar a nadie. A veces entro y me quedo observando un rato desde el canal. Es una línea muy delgada.

Háblame de Galicia.

Allí hemos alucinado. Cuando cuadran todas las condiciones hemos disfrutado de lo que siempre hemos querido, olas grandes y tuberas, muy muy huecas. Al llegar allí pensamos buah¿qué es esto? Una ola de cinco metros tubera no es nada habitual. Lo que más me ha llenado.

Galicia es increíble no solo por las olas. Los parajes, la tranquilidad, la gente. Todo me llena allí. Me encanta.

Axi se lamenta de que en más de una ocasión han puesto una foto tuya pillando bombas en revistas de surf con su nombre en el pié de foto ¿Quién es Axi Muniain para ti?

Es normal porque vamos muchísimas veces juntos. Como él es más mediático pues los medios se han enfocado mucho en él.

Axi es amigo mío desde hace veinte años. Es un compañero de surf increíble que es el que te hace mejorar. Es el mejor en olas grandes de aquí. No hay nadie que se le parezca.

¿Y si le dan alas a nivel mundial?

Tiene que hacer un sobreesfuerzo para poder ir a Hawaii. Es porque es de aquí. Si hubiera sido francés estaría mucho mejor esponsorizado para poder seguir las marejadas. Está perfectamente capacitado para estar en lo más alto.


Cómo compaginas tu trabajo en el Bar Bederen, punto de reunión de los surfistas más core de Zarautz, con el surf.

Lo llevo bastante bien porque el surf que a mí me gusta es el de invierno y hay menos gente en el bar. Puedo dejar a alguien al cargo a no ser que sea fin de año. Pero también he salido a las cuatro de la mañana con el coche sin dormir para Galicia para llegar y entrar al agua un día grande. También me pasa aquí, porque suelo trabajar de noche y dormir de día. A veces me he metido en Roka Puta habiendo dormido tres horas, de seis de la mañana a nueve.

¿A qué países has viajado con tu tabla?

México, Perú, Indonesia, Sudáfrica, Namibia, Maldivas, Irlanda, Francia, Portugal, Marruecos y Australia. Muchos de ellos repetidos. Cuando me gusta un sitio repito.

Has tenido encuentros con animales en el agua.

Lo típico con delfines. Pero una vez con un tiburón en Australia. Vi una aleta bastante cerca y no lo dudé. Me di la vuelta y remé hacia la orilla y no pasó nada.

¿Qué ola sigues surfeando en tu cabeza? (pregunta solicitada por un buen amigo y lector, Mikeldi de Markina).

Pascuales en México. Es mi pequeño paraíso. Cuando me meto en la cama se me va la cabeza allí.

¿Quieres añadir algo más?

Pues que si hago lo que hago es gracias a mis amigos, a Iñigo Idigoras y a Axi. Ahora también con Jerome, partner de Axi en el agua. Me gustaría dar las gracias también a Gallo por los entrenamientos que he hecho con él y porque es un tio increíble y se merece todo mi respeto. También a Indar y la gente con la que surfeamos por aquí. Y por supuesto a Koala que siempre da el callo. Y cómo no a Mikel Agote y a Ibontxo, por observarle como un ejemplo a seguir.



Axi Muniain sobre Pablo García

Para mí Pablo es uno de los riders más grandes que ha parido madre en toda la Península. Es un tío que se las mata callando. Le caracteriza su silencio pero su constancia le hace brillar. Ha sufrido muchas injusticias a la hora de publicar porque cuando era Pablo surfeando ponían mi nombre y liadas de este tipo en publicaciones internacionales importantes. Pero es un grande. Pablo está en todos los temporales y siempre que Jerome no puede él responde como un titán, da igual las condiciones que sean. Ha estado en mil batallas.

Aunque él no surfee me echa un capote para que la pueda liar yo. Tengo desde el mayor agradecimiento hasta la mayor estima hacia él. Un tío grande en coraje y sensatez, muy calculador. No es muy explosivo. Tiene sus momentos de euforia como todos pero generalmente después de la sesión. Va progresivo, empezando frío y puede terminar acabando el más chalado de toda la p*** sesión. ¡Ese es Pablo García para mí!

Eli Saez sobre Pablo García

Conocí a Pablo cuando tenía el pelo más largo que yo hace catorce años. Me dio mi primer trabajo en su antiguo bar el Dada. Descubrí la gran persona que aún sigue siendo hoy. Humilde, trabajador y otro loco de las olas con un valor enorme. Cuando están juntos Axi y él en el agua me siento tranquila porque hacen un gran equipo. Al fin y al cabo ¡lo llevan en la sangre¡