dimecres, d’octubre 26, 2016

1.327 Ots. Lobo. Wolf.

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Las huellas del lobo.

Regresando de una guardia.
Jabalíes cruzando un cortafuegos.
Ciervos cruzando la carretera al amanecer. Potenciales presas para el lobo.


Cráneos de lobo encontrados en La Sierra.


Carrancas para proteger el cuello de los mastines.

Jóvenes mastines jugando entorno al rebaño.

Mastín.

Machos de ciervo con grandes cuernas.


Ciervo macho con cuernas en crecimiento.


Equipo de observación de precisión.
Excrementos de lobo.
Recorriendo La Sierra de La Culebra, hogar de lobos.
Escultura de Juan Villa homenaje a Félix en Poza de la Sal. Cuarto Milenio.
























El cazador invisible. Apuntes sobre el lobo ibérico.  

Por Jabi Iraizoz.


Como surfista me adentré hace años en la naturaleza de mano de las olas. Después observé a los animales del océano y sus algas y escenarios. Esto me llevó a fijarme en las sierras, valles y montañas y después en sus habitantes, preguntándome dónde estaría el lobo, aquél animal de enorme magnetismo inmerso en el trasfondo de nuestra educación y psique desde la infancia.

Esta vez emprendimos un viaje diferente lejos de las rompientes de la costa. Mi pareja y yo nos dirigimos hacia la Sierra de La Culebra con la intención de acercarnos al lobo ibérico. Había leído sobre los osos, lobos, linces y jabalíes de Europa del Este, de Rusia y Rumanía en Los señores del bosque pero me sorprendió descubrir que en la Península Ibérica contábamos con una población de más de dos mil ejemplares de Canis Lupus Signatus en libertad. Y para nuestra sorpresa había grupos de personas que se dedicaban a observarlos y defenderlos. Hacían posible a su vez que personas neófitas en el tema pudieran aproximarse a seguir las huellas del lobo.

Pero hay que empezar por Félix. El doctor Félix Rodríguez de La Fuente fue muy inteligente. Él quería salvar al lobo pero en la España durante la dictadura estaba considerado como una alimaña y debido a la existencia de un departamento para la eliminación de las mismas (en las que se incluían lobos, zorros, buitres, linces, osos, águilas y un largo etcétera) estaba en serio peligro de extinción. Solo quedaban unos doscientos ejemplares.

El señor Félix sabía que intentar protegerlo directamente era imposible. Hay que recordar que por entonces no había grupos ecologistas y fue él quien cambió la conciencia de todo un país que empezó a mirar con admiración y compasión a la riquísima fauna que nos rodeaba y a la que empezaba a acabársele el tiempo.

Curiosamente algunos de estos grupos se volverían radicales en sus opiniones sobre los métodos de Félix al criar algunos de esos animales en semi-libertad para explicar al mundo sus virtudes. ¿Quizás mereció la pena hacerlo para salvar a muchos más? Quienes pretenden mostrar a este maestro como un ser cruel seguramente no comprenden que era un gran amante de la naturaleza cuando muy pocos la defendían. Fue sin duda un adelantado a su tiempo y sembró unas sólidas bases para la conservación de las especies de flora y fauna filmando y narrando unas espectaculares imágenes que hoy en día aún dejan con la boca abierta a la audiencia.

Llegamos concretamente a Villardeciervos y jornada tras jornada fuimos haciéndonos una panorámica de los distintos actores que conviven, cada uno a su manera, con el lobo. A día de hoy la región, está poblada de árboles, pinos, robles y brezo. Anteriormente no había arboleda porque el monte se “chiscaba”, es decir, se le prendía fuego. En los años setenta se reintrodujo al ciervo y hoy en día el lobo tiene presas naturales a las que cazar entre las que se encuentra también el jabalí y el corzo. Se trató de introducir al gamo pero no consiguió salir adelante.

Las primeras salidas que realizamos de la mano de nuestro guía nos dejaron ver a tres jabalíes adultos con seis o siete jabatos y más de veinte ciervos con sus grandes cuernas. No esperábamos estar rodeados de estos grandes animales tan pronto. Siempre salíamos en todo-terreno antes del amanecer y al atardecer, ya que el lobo ibérico se ha especializado en la caza y recorrido de su territorio por la noche, principalmente para esquivar al hombre. En cuanto a las aves, observamos con potentes telescopios al abejaruco y al águila culebrera. Las guardias transcurrían con la vista alerta desde puntos estratégicos de la sierra de forma respetuosa.

La primera huella de lobo que vimos nos emocionó. No se me olvidará nunca. Prácticamente idéntica a la del perro pero en el entorno que sabíamos que frecuentaba. Los excrementos (iguales que los de perro pero con mucho pelo procedente de sus presas) cercanos no dejaban lugar a dudas, el lobo había pasado recientemente por allí.

Su presencia nos rodeó durante todos los días que pasamos amanecer y atardecer tras el siguiente. Las huellas en el cemento fresco de un cementerio a no más de cien metros de uno de los pueblos de La Sierra, en las orillas de las lagunas, en los cortafuegos, nos mostraban que el lobo estaba en todas partes. El porcentaje de avistamientos en la época adecuada puede ser bastante exitoso. Lo que está claro es que el lobo sabe cómo protegerse y como proteger a su manada. Es imprescindible contar con la gente local conocedora del terreno y respetuosa con el mismo.

Conocimos a un pastor. Es una zona lobera por lo que están acostumbrados a convivir con él desde el respeto y el conocimiento de este super depredador. Nos describió tres normas imprescindibles para la protección del ganado:

1-     El pastor tiene que estar con las ovejas, siempre.
2-     El rebaño va protegido por mastines. En este caso mastín español. (antiguamente se le ponían unos collares de pinchos llamados carrancas).
3-     El rebaño se guarda por la noche, antiguamente en cercos de piedra, ahora en naves.

Estas medidas se consideran un ejemplo a exportar a otras zonas que comienzan a convivir con el lobo de nuevo.

Pedro, ganadero de ochenta años de edad, nos contó dos historias que vivió en primera persona  cuando era joven.

La primera sucedió cuando había encerrado al ganado por la noche. Era enero en la primera quincena cuando más ilumina la luna la noche en todo el año. Tenía que recorrer cuatro kilómetros hasta Villardeciervos para volver a casa. Caminando se dio cuenta de que el lobo le seguía de cerca. Dudó si volver atrás pero recordó que su abuelo le había dicho que no hay que mostrarle miedo al lobo. Así continuó los cuatro kilómetros mirando por encima del hombro con mucho miedo. Agarró una navajilla que llevaba en el bolsillo por si acaso le atacaba. El lobo le acompañó hasta la entrada del pueblo y entonces desapareció.

Su segundo encuentro sucedió estando Pedro con sus ovejas. Vio a un gran lobo. Pedro intentó espantarlo tirándole piedras. El lobo las esquivaba y él dice que de los nervios, aunque era un buen tirador, no daba una. Llevaba un cartucho pero no tenía la escopeta junto a él. Al ver que el lobo no se iba optó por dejarle atacar a sus ovejas mientras cogía su escopeta. Solo fue un instante pero al volver no había rastro de él y no había tocado a las ovejas. Cree que el lobo adivinó sus intenciones. Hay que tener en cuenta que en esta época aún no se había reintroducido al ciervo y este se veía tentado por el ganado al no tener una de sus principales presas naturales.

Pedro no cree que el lobo deba desaparecer.

Tuvimos también la oportunidad de conocer a los guardabosques, uno veterano y otro más joven. Narraron una historia increíble. El más veterano en una ocasión se encontró con una lobezna cara a cara. Desde entonces cada vez que iba al monte y escuchaba el motor de su Land Rover verde salía a saludarle. La llamaron Loli. La loba Loli más adelante fue tristemente abatida por un cazador furtivo.

Existe un Centro del Lobo en La Sierra de La Culebra. Allí habitan un grupo de lo que se denomina “lobos troquelados”. Son lobos que ya han tenido contacto con el hombre, bien porque han sido rescatados bien porque han sido criados en cautividad. Estos lobos no pueden ser reintroducidos en la naturaleza porque han perdido su habilidad de caza o no la han aprendido. Tampoco rehúyen al hombre porque están ya acostumbrados a él. Unos pocos días antes de nuestra llegada un radical ignorante de estos conocimientos rompió la verja del centro y los dejó en libertad. Afortunadamente pudieron ser recuperados aunque uno de sus cuidadores sufrió el ataque de un lobo que estaba sometido a un gran estrés. La cosa no fue a mayores. Existe el debate de si los lobos deben ser criados en cautividad o no, ya que es un animal salvaje. O educar a la gente para verlos en su medio. Un debate similar al de los cetáceos o animales marinos en cautividad para disfrute del público.

Hay algunos grupos que opinan que proporcionar algún animal muerto de tanto en cuando al lobo ayudaría a poder observar a la manada alimentándose.

La administración, dicen algunos ganaderos a los que no les molesta la presencia del lobo, debería de proporcionar medios a modo preventivo, proporcionar mastines, financiar el pienso y veterinarios de los mismos, pagar las ovejas muertas de forma ágil, etc…

La caza del lobo a día de hoy se subasta. Se pagan alrededor de cuatro mil euros por el derecho a cazarlo en La Sierra de la Culebra. Se da la contradicción de que el mismo lobo que unos turistas que van a observar en su hábitat con telescopios puede ser abatido unos meses más tarde por un cazador. Se estima que el turismo del lobo genera muchos más ingresos que su caza.

Como curiosidad se observa que la actividad psíquica es superior en el lobo que en el ciervo. Los lobos cazan en manada y normalmente no se enfrentan en solitario a sus presas.

En los años cincuenta se escucharon los últimos aullidos del lobo en el País Vasco. Pero el lobo ha tratado de regresar en varias ocasiones a sus territorios desde Cantabria y es abatido repetidamente. Este aparece en numerosos escudos de pueblos de esta comunidad ya que en el pasado habitó este territorio con normalidad. Antiguamente se celebraban los “Otsabilko” o días dedicados al lobo. Otsaila significa el mes de los lobos que corresponde a febrero en euskera. El apellido Otsoa u Otxoa significa “El lobo” que antiguamente se empleaba como nombre. Sorprendentemente el lobo no está incluido en el catálogo de especies protegidas del Gobierno Vasco. Es el último eslabón de la cornisa cantábrica que le falta por recuperar al lobo para llegar a los Pirineos desde el norte.

Al norte del Duero la especie del lobo se gestiona, es decir se regula su población con la eliminación mediante su caza. Mientras que al sur del Duero está estrictamente protegida como en todo Portugal, donde se estima que habitan unos trescientos ejemplares. En Sierra Morena la población está prácticamente extinguida.

Los ganaderos que han ganado con los años la comodidad al perder su convivencia con el lobo ahora no quieren renunciar a tener a sus animales a sus anchas al reintroducir al lobo. Muchos se niegan a tomar cualquier tipo de medidas como adquirir mastines, vigilar más de cerca al ganado, guardarlo por la noche o adquirir un seguro. La administración juega una vez más un papel muy importante en este difícil equilibrio de todos los actores que tienen en este asunto al lobo como eje.  

Continuamos nuestro camino para visitar las calles de Poza de la Sal por donde corrió sus aventuras de la niñez Félix Rodríguez de la Fuente y visitar el espacio medioambiental que el ayuntamiento ha puesto en su memoria. Así como honrarle en las distintas estatuas que le recuerdan en esta localidad donde nació. Este hombre dijo una vez que no podíamos permitir que los aullidos del lobo desaparecieran nunca de las noches de la Península Ibérica.

Algunos dichos populares de La Sierra de La Culebra sobre el lobo:

Sobre el lobo y su comportamiento:

El lobo viejo caza a la espera.
Lobo hambriento no tiene asiento.
Por los Santos la nieve por los altos y los lobos por los bajos.
El lobo carne no hace, cerca de donde yace.

Sobre lobos y pastores.

Lobos ahullando, pastores en vela.
Al lobo hermano, con lanza en la mano.
Pastor caravero (charlatán) hace al lobo carnicero.
Pastor cucharero y lector hace al lobo gran señor.

Sobre el lobo y su ciclo biológico

Gatuña florida, loba parida.
El primer día de mayo, corre el lobo y el venado.
En enero siete lobos por el sendero.
En abril, cada loba en el cubil.
Por Santa Cruz los lobatos ven la luz.

Sobre lobos y mastines

La amistad del lobo con el mal perro la paga el dueño.
Perro que a lobos mata, lobos le matan.
Al fin del año ha corrido más un mastín que un galgo.

Agradecimientos/Documentación:

A nuestro guía Miguel Ángel Garijo por su conocimiento y su buen humor. Porque comprende como nadie la necesidad de entendimiento entre distintos grupos de personas que conviven entorno al lobo. www.aherca.com

A Iker Jiménez y sus programas por informar, culturizar y dignificar la figura de Félix.
A El Hombre y La Tierra. 
La 2.
A las gentes de Villardeciervos.
A los guardabosques.

Al lobo.

2 comentaris:

Anònim ha dit...

Muy bueno el artículo, pero que sepas que en el Pais Vasco, en alguna zona de Araba ya se ha avistado algunos ejemplares, buscando territorio, aunque no es su residencia fija, poco a poco parece ser que se avistan más.

Jabi Iraizoz ha dit...

Muchas gracias por la info. Esperemos que algún día recuperemos sus aullidos en nuestros territorios. Gracias por leer!