dimecres, de setembre 08, 2010

739 Heriotza. Muerte. Gogoeta. Reflexión.



Cuando fui consciente de la muerte tendría unos 8 años. Me di cuenta de que mi padre y mi madre se iban a morir algún día y el mundo se me derrumbó. Me senté en el porche y lloré, aprendiendo a disimular unas primeras lágrimas atribuidas ya al drama de la vida.

Nuestras vidas son muy frágiles. Fugaces en la historia del planeta. Los mismos tiburones llevan aquí 400 millones de años evolucionando (y además no se cargan el planeta), mucho más que el hombre (Australopithecus, 4 millones de años). Y sin embargo nos creemos tan especiales.

Así que hacemos planes, nos inculcan la educación para llegar a ser algo, tener un sueldo y eso que llamamos estabilidad. Estabilidad económica. Falsa seguridad, libertad de movimiento..

Cuando lo pienso bien me doy cuenta que vivimos sobre una esfera que gira sobre si misma en medio de un universo desconocido y precioso, oscuro y lleno de estrellas que nos hacen minúsculos y cada día que vivimos, cada hora, es un auténtico milagro.

No sabemos si vamos a vivir cien años o moriremos mañana y después surgen las inevitables preguntas existenciales. ¿Para qué estamos aquí? ¿Qué sería mejor?, ¿morir aún con un cuerpo joven a una mediana edad haciendo lo que te gusta? (por ejemplo surfeando), ¿o morir de viejo viendo morir a amigos, familiares y conocidos envejeciendo y siendo fisica y mentalmente cada vez, cada día, un poco menos de lo que fuiste?

Cuando somos jóvenes se nos muestra un cuerpo fuerte y bonito, imparable, como si de una imagen de seres invencibles fueramos. Al poco, pasa la vida cada vez más deprisa, el cabello cae, se acumula la grasa si te descuidas, aparecen lesiones, se resienten las articulaciones, enfermedades..como una burla de esos mismos seres que antes, en la juventud parecían inmortales.

No es mi intención ser pesimista, creo que no lo soy, pero sinceramente opino que en esta sociedad se evita hablar de la muerte, como si a nosotros, mientras sigamos vivos no nos afectara, como si no existiera, como si al no hablar de ella, consiguieramos apartarla de nuestro camino; y es un error.

Pienso en la muerte y creo, que si no existiera, la vida no tendría sentido. Aunque esto, automáticamente convierte la vida en drama. Además, nos descomponemos, nos pudrimos una vez muertos, lo cual hace que sea todo más terrorífico a priori. Si nos fueramos pero con señales distintas, ¡vaya! si te convirtieras en agua o en una bonita luz que se disipa poco apoco en el cielo o algo más poético..pues va a ser que no, calavera y sonrisa de pirata.

A algunos los entierran, otros son incinerados, otros donan sus órganos..nuestras vidas son efímeras, a no ser que seamos recordados; recordados por los nuestros, al menos, mientras ellos vivan. Otros sueñan con ser recordados por la historia, si la humanidad sigue existiendo claro.

Y entra aquí, en este final que no elegimos, el tema de la religión. Tengo un amigo barbudo que niega la existencia de dios, se declara cuchara en mano y alzada, ateo desafiante. Respetable. Una amiga que ha estado en India recientemente se preguntaba en alto ¿dónde está dios?¿cómo puede permitir estas desgracias? (refiriendose a los horrores que ha presenciado en ese país). Y a mí me educaron en el chantaje católico, que si seguía sus ritos y creencias y creía en ese dios concreto iría al cielo, sinó, aunque fuera una bella persona, generosa y humilde, nada, o al purgatorio, o más posiblemente al infierno. Vaya panorama. Lo siento pero no puedo con ello, chantajes no. No se cómo funciona, pero así, seguro que no. Los budistas creen en el renacimiento del alma para seguir aprendiendo. Alentador. ¿Quién sabe?

Con todo esto no quiero llegar a ningún lugar, es solo una reflexión más. Creo que para que las reglas fueran justas nunca un padre o una madre deberían de ver morir a sus hijos, aunque las reglas, si esque las hay, son tan difíciles de entender..Así que aprovechad cada día de la vida, decid lo que opináis a las personas que os importan y disfrutad de cada minuto, expresaros, buscando el equilibrio en la vida y encima de una tabla. Sed auténticos siendo vosotros mismos.

Cuando yo me vaya, (espero que se me permita disfrutar de muchas olas más y por supuesto de vuestra compañía no os preocupéis), no se ni que quiero que hagan conmigo, me refiero con mi cuerpo, el vehículo del alma. Creo que donar los órganos y una buena incineración del resto y esparcimiento marino sería elegante, jaja, en alguna cala de las que surfeo habitualmente, un lugar especial, se me ocurre uno que empieza por M y por A al mismo tiempo, podría ser ese.. Dar vida y luego al agua puede ser una buena opción, tendré que pensarlo bien. Eso sí, un buen aurresku y una buena fiesta donde todos acaben bien contentos sería apreciado seguro, desde dondequiera que haya ido, si esque se va a alguna parte claro.

Y vosotros, ¿qué opináis? ¿Afrontáis este tema? ¿pensáis en ello? ¿creéis en algo más después? ¿cómo os gustaría que os recordaran?

Si bien pocos participáis en los comentarios y realmente si es lo que queréis lo respeto absolutamente. Podría organizar sorteos de algún tipo para picaros a participar pero sois entre unas 40 y 100 personas las que entráis en esta, mi humilde casa en la red a diario. ¿Os animáis a opinar? Seguid ahí. Besarkada bat. Un abrazo!

P.D: os dejo una ilustración ligeramente retocada que elaboré hace un tiempo, actualizada para esta reflexión.

6 comentaris:

surflexiones ha dit...

Aupa Kuku, aunque no comente todo lo que debiera, siempre te leo.

Lo de la muerte es un tema ...serio, jeje. Creo que deberíamos aceptar el fin de la vida(pues es inevitable)con más naturalidad. Sobre todo si es por vejez o al menos se a vivido un buen trecho del camino y con calidad de vida. Esos Hollywoodianos con 100 tacos, 20 operaciones de cirugía estética y que se crio-preservan buscando la eterna juventud (la cual se encuentra en el corazón y no en el cutis) me parece una pantomima.

Apoyo tus reflexiones. Hay que vivir la vida, aprovecharla. Creo que la vida hay que tratarla un poco como la mar, siempre con respeto y los ojos bien abiertos(pero no con miedo) sabiendo que algun día te dará algún revolcón o aguadilla, es parte del camino, pero la mayoría serán buenos momentos para disfrutar.

Un abrazo, SF.

Ramon ha dit...

Yo personalmente necesito creer en que no morimos espiritualmente,la vida en si no es justa,intento buscarle sentido pero no es facil,me consuela creer que pueda completarla algun dia de otra manera, reencontrandome... Intento sacar lo mejor,como querer incondicionalmente a mis seres queridos y por suerte me siento correspondido.
Afortuadamente las grandes cosas ni se compran ni son materiales, luchad por ellas.Aunque cueste hablar de los sentimientos, os recomiendo compartirlos.
Jabi, poder opinar es un placer, gracias.
Sabes que tu diario sera leido.......
Un abrazo, amigo.

kukurusta ha dit...

Un abrazo a los dos, amigos!

Aidilrehtse ha dit...

Hola. Se que es tarde para comentar..pero me apetece ..me encanta leerte y tu post la verdad es que me ha gustado porque creo que todos nos hemos hecho esas preguntas sobre la muerte...yo con 6 añitos recuerdo el momento en que me dije...vaya!...voy a morirme!! Buuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaa Y desde ahi creo que el sentimiento es el mismo...pero sinceramente lo mas duro que llevo es ver como mueren mis amigos y mi familia...y luego te planteas tantas cosas en la vida...que es lo importante? que sentido tiene todo esto? por que vivo mi vida asi si es que no hay una segunda vida?...o la vives ahora como quieres u olvidate...puede no ser sencillo...para mi cada vez veo mas claro eso de carpe diem aprovecha el momento...para todo lo que quieras hacer en esta vida...
Y como decia SA mi cuerpo muerto que se pudra sin mas que se lo trague el mar o se vaya al fuego un par de tragos por mi y ya nos veremos...un par de tragos mas y menos ostias...
Saludosssssssssssss ;-)

kukurusta ha dit...

Hola Aidilrehtse. Nunca es tarde para comentar, eres bienvenida. Coincido contigo, es lo más duro ver morir a los demás. Un par de tragos! Hasta pronto.

Willy Uribe ha dit...

Creo que no hay nada más allá de nuestra conciencia. Lo vivido muere. La historia y el recuerdo ya no nos pertenecen cuando fallecemos. Aun así, la esperanza de vida en este rincón occidental del planeta no está nada mal. Disfrutemos entonces, con honestidad y solidaridad.

Buen viaje Kukurustan!